La cuestionada gestión de Flores en el Consejo de Innovación

Cuando en marzo pasado Fernando Flores fue nombrado presidente del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC), pocos se sorprendieron. El ex senador concertacionista había manifestado su apoyo a Sebastián Piñera durante su campaña y era cosa de tiempo para que se hiciera cargo de algo. Y dada su trayectoria en el área tecnológica era altamente probable que aterrizara en uno de los organismos responsables de asesorar al Ejecutivo en las políticas públicas de innovación.

Por
Compartir

Cuando en marzo pasado Fernando Flores fue nombrado presidente del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC), pocos se sorprendieron. El ex senador concertacionista había manifestado su apoyo a Sebastián Piñera durante su campaña y era cosa de tiempo para que se hiciera cargo de algo. Y dada su trayectoria en el área tecnológica era altamente probable que aterrizara en uno de los organismos responsables de asesorar al Ejecutivo en las políticas públicas de innovación.

 

Sus antecesores eran “pesos pesados” en el área. Edgardo Boeninger, Nicolás Eyzaguirre y Eduardo Bitrán, se sentaron a la cabeza del CNIC desde que fue creado en el 2005. Con ellos el organismo se transformó en una especie de ‘Banco Central de la innovación’ o como otros prefieren  llamarlo: el “pepe grillo” de los ministros de Economía. 

 

El organismo delineó la Política Nacional de Innovación, documento que señalaba la estrategia gubernamental para el fomento del emprendimiento, investigación y su desarrollo. Ella fijaba un camino claro para que el Estado fomentara áreas clave como el desarrollo de la minería, el turismo, la acuicultura, alimentación, servicios globales, el vínculo empresa universidad, el desarrollo de capital humano avanzado, entre otras materias.

 

Pero la llegada de Flores cambió las cosas. Vamos a los números. Si durante el 2009 el CNIC sesionaba de forma ordinaria una vez al mes, durante el 2010 sólo lo hizo en dos oportunidades. La primera de las reuniones se realizó casi cinco meses después que Flores asumiera, el 19 de agosto. La segunda vino en jornada doble, el 23 y 24 de octubre. 

 

Y no debe ser fácil para Flores reunirse con el Consejo. El ex ministro de Economía de la Unidad Popular  tiene un pie en Chile y el otro en Silicon Valley. Allá mantiene sus negocios y vive su familia. Una fuente al interior del organismo asegura que “no se sabe cuándo estará en Chile, a veces pasa un mes fuera y otro acá”. 

Algunos actuales consejeros también han manifestado su molestia por la nueva política de gestión. Un botón de muestra: durante un año y medio el CNIC trabajó en la elaboración de “Agenda de Innovación y Competitividad 2010-2020”. Para darla a conocer se imprimió un libro que, si bien es posible encontrar en el sitio web, una vez asumido Flores, el impreso nunca llegó a distribuirse. Al interior del CNIC se defienden diciendo que “quién lo pida se puede llevar un ejemplar”. 

 

“El CNIC murió”


Un importante ex consejero asegura que “el CNIC murió, o al menos al nombrar a Flores lo están matando”. 

 

“Fernando Flores viene con la idea de levantar proyectos específicos y no con una mirada de mediano o largo plazo. Está desarmando un organismo que la OCDE consideró un ejemplo internacional” afirma otro ex consejero. 

Quienes han trabajado con él reconocen que es muy “llevado a sus ideas”. Un ex funcionario de la Fundación Chile y que trabajó con Flores mientras éste era su presidente, asegura que tiene “aires mesiánicos”.  Por eso no extrañó que en una entrevista dada a La Segunda en abril pasado, Flores dijera “soy como Bielsa”, aludiendo a su forma de trabajar. 

 

El ex ministro de Economía, Hugo Lavados, asegura que “para hacerse cargo de un Consejo como éste, es importante tener una personalidad convocante y gozar de gran credibilidad, pues en él participan todo tipo de personas y, cada una de ellas, muy experta en su área”. El ahora decano de economía de la Universidad San Sebastián, hace notar que, ni en su calidad de ex secretario de Estado, ni de autoridad académica, ha recibido ninguna información relacionada con el quehacer del Consejo, lo que le “preocupa profundamente”. 

 

Similar opinión tiene la postdoctora de la Universdidad de Rockefeller (EE.UU) y ex consejera (2006 y 2009), Virginia Garretón, quien se muestra sorprendida por cómo ha funcionado el CNIC hasta ahora. “Permanentemente  me muevo en torno a la innovación, conozco gente y uso el sistema, este año no sé nada del Consejo”. La científica cree que la inactividad  se debe a que  “la actual administración no considera relevante un organismo como éste. Este gobierno es menos de consejos y más de resoluciones”, aseguró. 

 

Pero no todas son críticas. El científico y actual consejero, Pablo Valenzuela, a pesar de que sólo ha participado en una de las reuniones, se muestra “entusiasmado” y asegura que el impacto de los anteriores Consejos “ha sido ínfimo”. Sin embargo, Valenzuela reconoce que aún “es poco lo que ha pasado”. 

 

Una apreciación similar muestra José Miguel Benavente quién es académico de la Universidad de Chile y miembro del CNIC desde su creación. El ingeniero asegura que la inactividad no es tal y que como organismo participaron en la discusión presupuestaria. Benavente reconoce eso sí que “la autoridad no ha tomado en cuenta la opinión del Consejo”. El doctor en economía de Oxford explica que ahora existe una nueva metodología de trabajo, “nos dividimos la pega, mientras Fernando se hace cargo de un área más demostrativa de la innovación, yo estoy coordinando lo de políticas públicas”.

 

El nuevo rol del presidente del Consejo es inédito. Realizar un trabajo en el área de la difusión, dicen, no fue nunca antes tarea del organismo. Un buen ejemplo: el lunes -con la presencia del ministro de Educación, Joaquín Lavín y de Economía, Juan Andrés Fontaine-, se lanzó el Encuentro Nacional de Jóvenes con la Ciencia y la Tecnología.  Por primera vez, afirman, el Consejo realizaba una actividad de estas características.  “Le está compitiendo a las agencias ejecutoras”, señalaron las voces críticas. 

 

Efectivamente el Estado cuenta con Explora, un programa con presencia a nivel nacional que se dedica a la difusión de la ciencia en los jóvenes y que depende de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt). Fuentes al interior del programa muestran la molestia por este nuevo papel del CNIC y reconocen que “nos hubiese encantado participar, finalmente, es la misión de Explora”. El funcionario es categórico y agrega que “están haciendo en 10 días lo que nosotros hacemos todo el año… están descubriendo el agua tibia”. 

 

“A través de su Departamento de Comunicaciones, CONICYT afirmó que estas declaraciones no representan a la Institución. CONICYT ha desarrollado y seguirá desarrollando un trabajo colaborativo con el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad en temas relacionados con Ciencia y Tecnología. Un ejemplo es la participación de la Institución en la realización del Encuentro Nacional de Jóvenes, en el que, entre otros, el Presidente de CONICYT realizó una charla con los alumnos, a la que se sumó el montaje de dos exposiciones en la sede de la actividad que se realiza en el INBA”. 

En esta nota

Más Negocios

Últimas noticias

Populares

Recomendados