Secciones
Negocios

George Soros advierte sobre un posible colapso financiero

El inversionista húngaro advierte que por primera vez en sesenta años de carrera no está seguro sobre qué hacer ya que no puede dar un pronóstico sobre que pasará económicamente en el mundo. Asegura que el euro tiene que sobrevivir porque su caída no sería soportada en el mundo.

Tu conoces a George Soros. Él es el inversionista de los inversionistas, el hombre que todavía tiene el récord de ganar más dinero que nadie en el mercado, en un sólo día. Él se llevó mil millones de dólares apostado en contra de la libra esterlina en el “Miércoles Negro” de 1992, cuando esta perdió un 20% de su valor en menos de 24 horas, y quedó fuera del mecanismo cambio europeo. Sin preguntarse, los británicos lo llaman, con una mezcla de asombro y molestia, “el hombre que quebró el Banco de Inglaterra”.

Soros no hace apuestos pequeñas. Y más allá de los mercados, también ha inyectado millones de dólares, de su propio dinero, para la promoción de políticas de libertad en Europa del Este y en otras causas. Estuvo en contra de la Casa Blanca de Bush, por lo que se convirtió en un centro de odio para la derecha que persiste hasta hoy. Y como Soros y los motores del mundo una vez más convergen en Davos, Suiza, por el Foro Económico Mundial durante esta semana, ¿Cuál es la mayor apuesta económica mundial que harán los jugadores económicos en este momento?

No la hay. Por primera vez en sesenta años de carrera, Soros, de 81 años, admite que no está seguro sobre qué hacer. “Es muy difícil saber cómo puedes hacer lo correcto, dado el daño que se hizo durante los años del boom” dice Soros. Él no hablará de su cartera, para que nadie piense que se refiere a cómo hacer más dinero. Pero la gente que lo conoce, sabe que lo que él busca es que las empresas sólidas tomen decisiones basadas en el largo plazo, evitando el oro momentáneo, lo que llama “la última burbuja”.

Sigue leyendo…

Notas relacionadas








La generación que deberá aprender toda su vida

La generación que deberá aprender toda su vida

El problema no es que desaparezca el trabajo humano en sí, sino que cambia profundamente el tipo de valor que las personas deben aportar. Las empresas comienzan a priorizar habilidades más difíciles de automatizar, como el pensamiento crítico, la creatividad y, la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo. En otras palabras, el diferencial ya no estará solo en lo que una persona sabe, sino en qué tan rápido puede volver a aprender.

Foto del Columnista Camila Mohr Camila Mohr