Consorcio coreano-japonés y dos firmas chilenas se la juegan por ganar la licitación para explotar litio
De entre 3 los participantes se escogerá a la empresa que ofrezca el mayor valor por el Contrato Especial de Operación, además la ganadora deberá entregar al Estado el 7% del valor de las ventas anuales.
El consorcio coreano-japonés Posco Consortium –integrado por Posco Ltd, Mitsui & Co Ltd, Daewoo International Corp y Minera Li Energu Spa- y las chilenas Sociedad Legal Minera NX UNO de Peine y Sociedad Química y Minera de Chile (SQM) son las empresas que participarán en la licitación del primer Contrato Especial de Operación del Litio (CEOL) en Chile.
En la información, dada a conocer por el subsecretario de Minería, Pablo Wagner, se agrega que entre la citada lista de participantes, se elegirá a quien ofrezca el mayor monto por el CEOL, firma que además deberá entregar al Estado chileno un pago especial de litio, que corresponde al 7% del valor de las ventas anuales de la explotación, consigna el Estrategia.
De cara a las recaudaciones que se espera obtener, se estima que el gravamen de 7% y los demás impuestos relacionados con la explotación permitirían una recaudación en torno a los US$350 millones en el período del contrato por cada uno de los proyectos que se ejecuten.
Cabe apuntar que en naciones como Argentina se cobra el 3%, en Australia el 5% y en Canadá entre el 8% y el 10%, dependiendo del estado.
Ambos protagonizarán este viernes el último debate presidencial, con el propósito de convencer tanto a quienes se muestran indecisos como a aquellos que no votaron en la primera vuelta.
En diálogo con EL DÍNAMO, el senador ahonda en su complejo momento con el PS y se distancia de las últimas actuaciones del Socialismo Democrático. "Remover a una persona así es alejarla de la centroizquierda y empujarla a que termine votando con la derecha", dice aludiendo a lo sucedido con Pedro Araya.
El gran desafío futuro radica en dar el salto evolutivo desde la mera protección hacia la verdadera "ciberresiliencia". No basta con intentar construir muros digitales impenetrables; la realidad nos obliga a asumir que las brechas ocurrirán.