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Las clases de innovación de Jadue y su farmacia popular: El “Uber de la salud” en Chile

Ayer escuché al alcalde comunista de Recoleta Daniel Jadue en la radio y caí en cuenta que en medio de tanto discurso y promoción de la “innovación”, lo que hizo Jadue al crear la Farmacia Popular es más innovador y disruptivo que muchos emprendimientos locales exitosos.

Me atrevo a decir – guardando las proporciones – que la Farmacia Popular es el “Uber de la salud” en Chile. Y paso a explicar por qué:

La esencia de un buen emprendimiento es identificar un problema (ojalá con el mayor mercado potencial de usuarios y clientes posible) y desarrollar una solución que tenga una propuesta de valor muy atractiva para quienes tienen ese problema. Hay propuestas de todo tipo: que sea mejor o más barata o más atractiva o más rápida, etc. Y muy especialmente que pueda escalar: es decir crecer y sumar clientes lo más rápido posible con el menor costo posible.

Esto generalmente ocurre cuando hay mercados no explorados o cuando hay mercados altamente concentrados en manos de unos pocos. Entonces vienen los bárbaros con sus laptops y vestimentas raras y se roban el almuerzo y la once y la cena de los ejecutivos de la gran empresa o sector económico, revolucionando por completo la antigua forma de operar.

Ese fue el caso de Uber en Estados Unidos. Su éxito se debió a que los taxistas en ese país prestan un servicio de mala calidad, caro en general y piden propina del 20%. Así nació el servicio de Uber, que tiene dos clientes: usted que quiere ir de un punto a otro rápido y barato; y yo, que tengo horas libres y un auto disponible para ganarme unas lucas extra. Y Uber que intermedia entre usted y yo con una aplicación.

Es decir: Uber identificó un sector de alta necesidad, servido muy mal por las empresas existentes.

Lo mismo hizo Jadue.

Las grandes cadenas de farmacias cobran un sobreprecio brutal y las farmacias de barrio – explicó el alcalde en su entrevista en radio Zero – no tienen plata para comprar remedios caros para enfermedades graves y/o raras porque son muy pocas las personas que las compran y muy grande la inversión para la botica.

Al igual que Uber – que encontró un resquicio legal para intermediar la relación entre quién necesita viajar y quién ofrece llevarte por una suma -, Jadue vio que, aunque a nivel legal, los municipios tienen prohibido crear empresas, si deben responder a cubrir el derecho a la salud de sus vecinos y debido a ello están autorizados a adquirir medicamentos para ser entregados en consultorios.

La gran innovación del edil comunista y su equipo jurídico fue descubrir que bajo el marco legal existente podían pedir al Instituto de Salud Pública (ISP) que les autorizara a crear una farmacia bajo la condición de que 1.- Para comprar remedios los usuarios o clientes deben inscribirse para recibirlos (igual que en las asociaciones que apoyan a pacientes con enfermedades graves, contra el cáncer, por ejemplo) y 2.- Que los medicamentos deben ser vendidos a precio de costo o costo más costo de operación y que no puede haber utilidades sino reinversión.

Costo directo del proyecto Farmacia Popular: menos de 20 millones de pesos chilenos.

Ahorro para sus usuarios: lo sabremos en una semana más cuando el municipio de Recoleta de a conocer una tabla comparativa de precios. Pero desde ya se prevé que las medicinas de la Farmacia Popular sean al menos un 60% más baratas que en las grandes cadenas de farmacias.

Impacto y escalabilidad: 120 alcaldes de todos los colores políticos, según Jadue, ya dijeron querer copiar la idea e implementarla en sus comunas.

Cuestionamiento de un paradigma: El alcalde dice que la salud no es un mercado sino que un derecho y cita al padre del capitalismo para afirmar que en la Salud de las personas no cabe el mercado.

El profesor del MIT Cesar A. Hidalgo dijo en una entrevista reciente a Capital que en Chile hay muchos Warren Buffet “wannabes” y ningún prospecto de Steve Jobs o Elon Musk.

No me atrevería a poner a Jadue a la altura de los dos últimos, genios de la disrupción. Pero sí a decir que el alcalde la hizo y cabe destacarlo y reconocerlo. Sobre todo, y vaya ironía, cuando la mayor lección de innovación y management de costos en el llamado “mercado de la salud” la está dando un miembro del Partido Comunista. ¿Lo invitarán a dar clases en tu MBA favorito?

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