Cuatro claves sencillas pero difíciles para la sustentabilidad empresarial

Afortunadamente, las nuevas tecnologías, combinadas con la evolución de los estándares de presentación de informes y la mejora del intercambio de información, pueden ofrecer a las empresas una visión más acertada sobre cómo actuar en materia de sustentabilidad.

Por Vanessa Scaburri Directora de Ciudadanía Corporativa de Oracle América Latina
Hoy la sustentabilidad es una preocupación instalada a nivel directivo y la amenaza del cambio climático ya no puede ignorarse. FREEPIK
Hoy la sustentabilidad es una preocupación instalada a nivel directivo y la amenaza del cambio climático ya no puede ignorarse. FREEPIK
Compartir

La pandemia y sus efectos en las cadenas de suministro han obligado a las compañías a replantearse el riesgo empresarial a nivel global. A medida que sus líderes dan un paso hacia atrás y analizan este panorama en busca de flexibilizaciones, se encuentran con una oportunidad única de hacer del riesgo medioambiental una parte fundamental de la ecuación.

El momento es ahora. Hoy, la sustentabilidad es una preocupación instalada a nivel directivo y la amenaza del cambio climático ya no puede ignorarse: el reciente informe elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU advierte que el ritmo del calentamiento global se está acelerando, lo que hará que la temperatura promedio global suba 1,5ºC en solo 10 años.

Esto demuestra la urgencia de tomar acciones desde todos los ámbitos. Respecto a la visión empresarial, las generaciones más jóvenes quieren comprar, invertir y trabajar para empresas que ponen el foco en esta problemática. Además, las compañías ponen en peligro toda su reputación si se considera que no se toman en serio la sustentabilidad o que sus productos no son ecológicos.

No se puede gestionar lo que no se mide y la medición completa del impacto ambiental puede ser increíblemente compleja. Sólo en lo que respecta a los gases de efecto invernadero, es necesario medir el impacto de tres formas: el de las operaciones propias de la compañía, el de los proveedores e incluso el de los productos cuando son utilizados por los clientes. Y, aunque el compromiso hacia las emisiones de carbono cero es fundamental, es sólo uno de los aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de impulsar un programa integral de sustentabilidad.

Afortunadamente, las nuevas tecnologías, combinadas con la evolución de los estándares de presentación de informes y la mejora del intercambio de información, pueden ofrecer a las empresas una visión más acertada sobre cómo actuar en materia de sustentabilidad. La inteligencia artificial (IA) puede dar sentido a la gran cantidad de datos internos y externos, detectar patrones y hacer sugerencias para efectivizar esta toma de decisiones. Los sensores de IoT pueden controlar el uso de la electricidad y el agua o proporcionar transparencia y trazabilidad para reducir el desperdicio de alimentos.

Sin embargo, la tecnología sólo puede llevarnos hasta cierto punto y aunque es esencial tener herramientas que ayuden a las empresas a entender y abordar su impacto ambiental, hacer que la sustentabilidad sea sostenible requiere un cambio cultural.
La sustentabilidad no puede ser un programa aislado o un conjunto de proyectos, sino que debe integrarse en el tejido de las operaciones y los procesos de una compañía. Cuando se desarrollan productos, debe ser una parte intrínseca de cada paso: qué materiales se utilizan, dónde y cómo se obtienen; cómo es la logística hacia y desde la fábrica, el proceso de producción, el almacenamiento y la entrega.

Y si bien podría decirse que este tipo de grandes decisiones no están en las manos de todos, sí podemos incorporar esta visión en las micro-decisiones que tomamos día a día. ¿Por qué no, por ejemplo, contratar un servicio de catering que no use elementos desechables? El cambio cultural real se dará cuando este tipo de micro-decisiones sean tomadas automáticamente considerando la opción más sostenible.

Esta transición requiere del compromiso de todos. ¿La clave? Adoptar objetivos claros y definir un enfoque global, para que no sea solo una colección de iniciativas que marquen una casilla en el informe anual. Las presiones para aproximarse a la sustentabilidad no van a desaparecer, sino que van a aumentar y el momento es ahora para poder cambiar.