1.- Constitución de la dictadura versus Constitución de la democracia
La actual Constitución fue elaborada e implementada durante la dictadura. Esta procedencia ha sido un vicio de origen incontrarrestable para su legitimación. Sin embargo, los que llaman a votar En Contra la quieren mantener vigente, rechazando la Constitución de la democracia.
Al 18 de octubre de 2019, a la Constitución de la dictadura, o de los Cuatro Generales como la llamó el presidente Boric, se le habían introducido más de 300 modificaciones, habiendo sido la profunda reforma promovida por la administración de Lagos, en el 2005, aprobada por 150 votos a favor, 3 en contra y 1 abstención. Pero ni siquiera esta significativa mayoría la liberó esa ignominiosa carga.
Así, al no haberse desligado de tal origen, ella seguirá siendo fuente de división, incertidumbre e ingobernabilidad o de pretexto para sacar matones a la calle, como se hizo el 18-O.
2.- Aborto, igualdad de género y beneficios femeninos
Los partidarios del En Contra continúan afirmando que el texto que se plebiscitará el 17 de diciembre constituiría un significativo retroceso en los derechos de las mujeres, pues derogaría el actual aborto legal en tres causales, lo que es, al menos, una caricatura interesada que intenta desconstruir la realidad jurídica en pos de un interés electoral de cortísimo plazo.
Concuerdo con el rector de la Diego Portales, Carlos Peña, a quien dudó que alguien serio lo reconozca como de derecha, cuando afirma que la regla contenida en ese texto continúa permitiendo el actual aborto por tres causales, agregando que solo impide el aborto libre.
También coincido con Peña de que esa regla no es “ni insensata, ni medieval, ni añeja, ni atávica, ni opresora de las mujeres, ni patriarcal, ni nada semejante”, como infundadamente lo han difundido las huestes del actual Gobierno que estuvieron a rajatabla dispuestas a darle luz verde al menjunje constitucional que llamaron plurinacional y que sometía a toda la institucionalidad chilena a un desmadrado voto indígena y que fue rechazado el 4 de septiembre del año pasado por una aplastante mayoría ciudadana.
No hay razón, entonces, salvo mintiendo, para negar que si gana el apruebo, las chilenas podrán continuar abortando, pues el nuevo texto no interfiere su autonomía individual ni les exige heroísmos como sería, por ejemplo, cargar con las consecuencias de la inviabilidad fetal, del peligro para su vida y de las de una violación.
Además y en materia de igualdad de género, el texto propuesto prohíbe toda discriminación laboral arbitraria, elevando a rango constitucional la igualdad salarial entre sexos y así proscribe que una mujer reciba un salario diferente a la de un hombre por igual trabajo [letra c) del artículo 16.26]; igualdad que no está reconocida en la Constitución de la dictadura, texto que el En Contra ─se reitera─ quiere perpetuar.
Además, les asegura a las mujeres el acceso a sala cuna universal a fin de que ellas puedan desarrollarse profesionalmente -letra d) del artículo 16.23- y también les reconoce apoyo estatal para asegurar equitativamente el derecho de cuidado, lo que es muy importante, pues ellas son en el 90% de los casos quienes realizan esas labores -artículo 13.1-; ambos adelantos tampoco están hoy reconocidos por la actual Constitución.
3.- Ingobernabilidad no soluciona los problemas de la jubilación o pensiones, educación, salud, del acceso al agua para fines humanos y de la vivienda
Hoy hay 22 partidos en el Congreso. Son tantos que no han sido capaces de llegar a un acuerdo ni dar gobernabilidad para responder ni siquiera esas cinco necesidades mínimas y urgentes.
A fin de facilitar los acuerdos sobre los problemas del país, el nuevo texto:
i) Reduce los actuales 155 diputados y diputadas a 138.
ii) Dispone que para sentarse en el Congreso, los partidos políticos deben alcanzar un mínimo de un 5% de los votos a nivel nacional (artículo 56.4).
iii) Desincentiva la existencia de parlamentarios desertores o díscolos al establecer que aquellos que renuncian al partido bajo cuyas banderas fueron elegidos pierden su calidad de tal (artículo 69.10).
4.- Seguridad
Los extranjeros indocumentados o condenados como autores de delitos graves podrán ser expulsados de Chile en el menor tiempo posible -letra b) del artículo 16.4-, disposición que es resistida por este Gobierno débil y vasallo del PC. Esta facultad tampoco está contemplada en la Constitución de la dictadura.
5.- Derechos sociales y económicos
En 1989 y 1991, Chile aprobó los tratados internacionales sobre derechos sociales y económicos. Sin embargo, la actual Constitución no se adecuó para permitir que las personas pudieran exigirlos judicialmente.
El texto propuesto, en cambio, obliga a establecer las medidas para que las personas puedan beneficiarse con estos derechos y si ello no ocurre por culpa del Gobierno, como sucede hoy, los afectados podrán concurrir a las Cortes de Apelaciones para que se le ordene entregar las respectivas prestaciones de salud, vivienda, agua para el consumo humano, seguridad social o pensiones y educación -artículos 26.1 y 26.2-.
Estas cinco razones me bastan para votar apruebo el próximo 17 domingo.
Con todo, soy escéptico de que un desafortunado triunfo del En Contra conforme a un panorama apocalíptico, como sí hubiera ocurrido al aprobarse la Constitución Plurinacional del 2022. Por todo ello, creo que la victoria del Apruebo ayudará a Chile a salir del callejón de la mediocridad en que hoy se encuentra inmerso.