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Influencers y tributos: un paso necesario hacia la equidad fiscal

Formalizar este sector tiene dos grandes beneficios: primero, contribuye a la equidad fiscal, puesto que todos quienes generan ingresos deben aportar proporcionalmente y, segundo, promueve la profesionalización del ecosistema digital.

La formalización tributaria de influencers y creadores de contenido digital, anunciada por el Servicio de Impuestos Internos (SII), representa un cambio estructural en la forma en que entendemos la economía digital en Chile. Con más de 31 mil contribuyentes identificados en esta categoría para la Operación Renta 2025, es evidente que este ya no es un fenómeno marginal. Es una industria creciente, con ingresos relevantes, que requiere regulación y responsabilidad fiscal. En función de esto, el SII publicó, durante el mes de octubre, un resolución que indica los documentos tributarios que se deben emitir para este tipo de contribuyentes, lo que se suma a una sección específica en la web del ente fiscalizador cuyo objetivo es orientar a quienes participan del mercado digital.

El SII ha definido que estas actividades deben tributar como prestación de servicios, mediante la emisión de boletas de honorarios electrónicas y la declaración de renta anual, considerando esta actividad como una prestación de servicios profesionales, tal y como los ingresos que pudiese percibir un abogado, contador o arquitecto. No obstante, y dada la alta informalidad de esta actividad, se contempla el uso de un RUT genérico para casos en que las plataformas digitales no entregan información directa de las empresas pagadoras, muchas de ellas extranjeras. Esta medida tiene por objetivo facilitar el cumplimiento, pero también revela la complejidad del entorno y complejidad en los modelos de negocios digitales, puesto que muchos de ellos incluyen pagos en moneda extranjera e ingresos desde múltiples fuentes, que no siempre están documentados como corresponde.

Sin duda, formalizar este sector tiene dos grandes beneficios: primero, contribuye a la equidad fiscal, puesto que todos quienes generan ingresos deben aportar proporcionalmente y, segundo, promueve la profesionalización del ecosistema digital, lo que puede generar mayor confianza en marcas, audiencias e inversionistas. No obstante, el diseño institucional debe ser cuidadoso, puesto que imponer cargas administrativas o tributarias excesivas a creadores de menor escala puede desincentivar la formalización e incluso empujarlos hacia la informalidad.

La propuesta del SII, tributar mediante boletas de honorarios, por ejemplo, permitir rebajar gastos presuntos, los que tiene un tope o bien gastos efectivos, como cualquier otro profesional que ejerce de forma independiente. Sin embargo, y como en cualquier actividad económica, se precisa fortalecer la educación tributaria, a través de plataformas móviles amigables y/o tutoriales específicos para este segmento. Particularmente en este industria, la mayoría de estos creadores de contenido no tienen formación contable ni asesores tributarios, puesto que, sin temor a equivocarme, todos manejan su negocio desde un celular.

A mi juicio, este es un paso correcto y necesario, sin embargo, para que sea exitoso, debe entenderse no como una medida aislada de fiscalización, sino como parte de una estrategia más amplia de inclusión fiscal en la era digital. Si Chile quiere liderar en innovación, también debe liderar en cómo regula e integra los nuevos modelos de negocio.

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