El Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto es una fecha de “conmemoración oficial de las víctimas del régimen nazi”. Un momento de reflexión y de educación uniendo el pasado con el presente; “a algunos ciudadanos judíos les resulta difícil tenderle una mano a una alemana, tras las atrocidades inimaginables que mi pueblo le infligió al pueblo judío tras el crimen de la Shoá, que no puede compararse con ningún otro”, fueron las palabras de la embajadora de Alemania en Chile. Este 27 de enero del 2026, el mundo recordará, una vez más, la importancia de la tolerancia, la libertad y diversidad y la convivencia pacífica, además de condenar el fanatismo, la persecución y la irracionalidad tras una ideología que planificó y asesinó en masa a inocentes, y supuestos enemigos raciales. La Shoá es recuerdo, aprendizaje y una alerta permanente en la actualidad debido a la vigencia del antisemitismo. Primero van por los judíos. Relativizar el Holocausto no es “causa justa” y es desinformación planificada.
El Yad Vashem en Jerusalén, es el Museo de la Historia del Holocausto con “objetos originales, testimonios de sobrevivientes y posesiones personales”, es una experiencia que empatiza con el dolor de los inocentes, “una experiencia que envuelve al visitante y le muestran el tiempo, el lugar y el ambiente”. Cada paso y sala en el museo tiene un objetivo que remueve las fibras humanas. Hay luces y sombras en las salas y en el recorrido. Hay un hilo conductor en el relato tras la tragedia del Holocausto. Una mancha sangrienta de la Humanidad orquestada con el propósito de eliminar al otro por ser distinto, sin piedad por los “ancianos ni merced por los niños. Los judíos representaban para los nazis todo lo que consideraban erróneo”. “Asesinar a los judíos significaba liquidar a la civilización moderna para reemplazarla por una visión de mundo racista nazi, antisemita, totalitaria y brutal”. Hay pasos y zapatos presentes en el museo, al verlos te conmueves y evocas, porque son los zapatos de prisioneros asesinados de distintas edades, son los zapatos desgastados que representan lo peor del ser humano, son huellas históricas que recrean el camino a la muerte y el laberinto del mal.
Gabriela Mistral fue una testigo doliente de un mundo con dos guerras mundiales y una persecución irracional, “eventos que motivaron sus reflexiones sobre cómo el odio se gesta a través del lenguaje”. Para Mistral el odio es “un discurso que no acepta ser puesto en duda”. Es una interpretación de “la realidad de manera totalitaria, mediante un culpable o chivo expiatorio”. La xenofobia transforma “al ser humano en un cazador de humanos”. “El odio, visto por Mistral, es la anulación de la duda y la libertad sobre el sujeto o la comunidad despreciada”, según Magda Sepúlveda. Las reflexiones de Mistral y los riesgos del odio siguen vigentes. Para la poeta de la paz, hay que “educar con la pedagogía, que es ‘profesión de fe pacífica’, en el deber vertical del amor, donde no tienen cabida las ideologías que consideren la guerra como solución”. Las lecciones de la maestra universal son atemporales.
El Museo Judío de Chile, ubicado en Santiago, promueve el diálogo y la reflexión a través de dos recorridos interactivos para todo el público, especialmente delegaciones, en los cuales aborda el Holocausto y la Historia Judía. Además, cuenta con recursos didácticos y digitales en su sitio web, disponibles para fortalecer la convivencia democrática, la tolerancia y la pluralidad. El odio es un camino sin salida y la paz se educa todos los días. Lamentablemente, el odio campea por la sociedad. El 7 de octubre del 2023, demostró que el antisemitismo sigue vigente en los dichos y en los hechos, en simple, fuimos testigos de una matanza y genocidio planificados por terroristas. El “Holocausto sigue siendo una advertencia permanente sobre los efectos del antisemitismo, el racismo y la deshumanización”.