En un nuevo Día Mundial del Cáncer, es inevitable preguntarse por qué seguimos enfrentando esta enfermedad de manera fragmentada, desigual y, muchas veces, tardía. Hoy el cáncer es la primera causa de muerte en nuestro país: uno de cada 4 chilenos fallecerá por su causa y uno de cada dos la desarrollará a lo largo de su vida.
La promoción de la salud y la prevención son pilares fundamentales para reducir la incidencia del cáncer. Factores de riesgo modificables como el tabaquismo, el sobrepeso y la obesidad requieren intervenciones oportunas y sostenidas. En este sentido, la incorporación del programa de cese del hábito tabáquico como garantía GES a fines del 2025 es un avance relevante. A ello se suma evidencia contundente publicada en junio del año pasado, que demuestra una reducción significativa de la mortalidad por cáncer asociada a la actividad física regular. Impulsar estos hábitos no es opcional: es una estrategia costo-efectiva que salva vidas.
La detección precoz del cáncer es otra herramienta clave y una recomendación explícita de la OMS para los cánceres cervicouterino, de mama y colorrectal. En países de altos ingresos, el costo de tratar un paciente con cáncer diagnosticado en etapas tempranas es de 2 a 4 veces menor que hacerlo en fases avanzadas. Estudios propios de FALP publicados en 2025 y que incluyen también el cáncer de pulmón, muestran que el costo de tratamiento en etapas tempranas es 2,65 veces menor. Más aún, según el análisis de mortalidad prematura y años de vida potencialmente perdidos por cáncer en Chile durante la década 2009-2018 (MINSAL, 2021), en estos cuatro tumores se perdieron posiblemente 709.000 años de vida. El diagnóstico tardío, muchas veces acompañado de la imposibilidad de acceder a tratamientos oportunos, condena a miles de personas a sufrimientos evitables y a una muerte precoz.
Contar con información confiable es indispensable. El registro nacional de tumores es un imperativo país, no solo una aspiración técnica. Datos robustos permiten diseñar políticas públicas efectivas, asignar adecuadamente recursos y profesionales, potenciar la investigación y comparar resultados. Desde 2018, nuestro registro de tumores institucional sigue a más de 29.000 casos oncológicos, representativos de la realidad nacional, permitiendo analizar curvas de sobrevida según estadio y tipo de tratamiento, entre otros indicadores clave.
La oportunidad en el inicio del tratamiento oncológico es determinante para el pronóstico del paciente. Sin embargo, hoy más de 15.300 personas presentan garantías GES oncológicas incumplidas, muchas de ellas con retrasos superiores a un mes. Los datos son elocuentes: por cada cuatro semanas de demora en el tratamiento, el riesgo de morir aumenta entre 6% y 8% en cirugías, y entre 9% y 23% en el inicio de radioterapia.
Chile puede reducir las listas de espera oncológicas si decide hacerlo. La colaboración público-privada integrada en redes asistenciales —desde una atención primaria con mayor capacidad resolutiva hasta centros oncológicos de alta complejidad— es una estrategia clave para disminuir los diagnósticos en etapas avanzadas, iniciar tratamientos oportunos y mejorar resultados clínicos.A ello se suman medidas como modelos de acceso a medicamentos de alto costo mediante negociaciones interregionales, el fortalecimiento de la telemedicina y los comités oncológicos a distancia, la patología digital y el uso de inteligencia artificial en apoyos diagnósticos como imagenología y dermatología.
Este Día Mundial del Cáncer es una invitación a comprometernos con una respuesta colectiva. Porque enfrentar esta enfermedad no es solo un desafío sanitario: es, hoy más que nunca, una urgencia social que no admite más espera.