Solo la presencia de un joven con pelo corto, audífonos y chaqueta corta me hizo percatarme que quien estaba a mi lado en el puesto del pescado y mariscos en la feria de Alto Jahuel (Buin), era María Pía Adriasola. Algunos se acercaron a saludarla y ella respondió amablemente, para regresar a su casa pocos kilómetros de ahí. Está claro que ella tendrá un rol relevante (según encuesta Cadem un 57% tiene una imagen positiva o muy positiva de ella), no quizás solo como Primera Dama, sino como Primera Madre. Su experiencia al formar una familia con 9 hijos, pero también por su trayectoria al lado del Presidente, lo que incluye su labor en las fundaciones como Cuide Chile. Ello la llevó a dejar tempranamente de lado el ejercicio de su profesión. Su trato amable – casi maternal- ha sido ampliamente destacado: una persona que ha participado de los viajes de la pareja destaca su preocupación hacia el resto, lo que incluía preocuparse de si habían tomado desayuno adecuadamente.
La maternidad es el telón de fondo de muchas políticas públicas. Esta semana se informó que la tasa de natalidad en Chile había caído a la cifra más baja desde que se tiene registro oficial: durante todo 2025 se reportaron 146.172 nacidos vivos, es decir, 8.269 menos que en 2024. Son muchas, muy conocidas y vivenciadas las razones para no desear la llegada de un hijo, pero hay una que quizás encierra varias de ellas: la creencia que cuando la madre trabaja, los hijos sufren (sic). Según la Encuesta Mundial de Valores en 1990 un 81% de los chilenos concordaba con esta afirmación; mientras que entre 2018 un 53%. Ello no se observa de la misma manera a nivel regional: mientras que Chile y Colombia están de acuerdo con la afirmación en 53% y 50% respectivamente, en Argentina y Uruguay sólo concita un 36% y 32% de adhesión para el mismo período de tiempo.
Aunque esta percepción ha ido perdiendo terreno en el debate público —en parte por la creciente incorporación de la mujer al mundo laboral—, sigue teniendo un peso considerable. Según la Encuesta Bicentenario 2022, el 37% de los encuestados declara estar de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación “la familia se descuida si la mujer tiene un trabajo de tiempo completo”. La brecha generacional es reveladora: entre los jóvenes de 18 a 29 años, solo uno de cada cinco comparte esa visión (20%), mientras que entre los mayores de 50 años la proporción sube a casi la mitad (49%). La diferencia por sexo, en cambio, es marginal: los hombres registran 23% y 50% en cada tramo etario, frente al 18% y 48% de las mujeres.
Hay varias posibles razones. Una de ellas tiene que ver con la tensión y la culpa que genera el tener que compatibilizar rol de madre y trabajadora, especialmente para una generación que creció con madres que las esperaban al regreso del colegio en la tarde con la once dispuesta en la mesa y el apoyo para hacer las tareas. Es significativo que un 81% de las mujeres afirman haber sentido presión para renunciar a su desarrollo profesional después de convertirse en madres (Fundación YoQuieroEstar 2025). De ellas, un 29% efectivamente renunció a su puesto de trabajo mientras que el 53% sintió la presión pero decidió continuar.
Respecto al peso simbólico y la sanción social la maternidad, Martina Yopo Díaz (“La postergación de la maternidad en Chile”, 2023) evidencia una doble exigencia sobre las mujeres: se espera que trabajen y aporten económicamente, pero también que sean madres dedicadas, lo que genera culpa en quienes no pueden cumplir ambos roles simultáneamente. ¿Cómo se enfrenta esta culpa desde el discurso y el relato político?
Enfrentar la baja de la natalidad es un desafío urgente. Debemos observar en ello el rol que puede jugar Pía Adriasola, especialmente desde el campo simbólico. ¿Proyectará su propia opción como un camino a promover?. ¿Reconocerá y promoverá alternativas para madres que buscan también compatibilizar su desarrollo profesional? Un hecho a considerar es la postura que pueda tomar sobre el proyecto de sala cuna universal, respecto del cual su marido ha señalado que “va a salir cuando tengamos cierto grado de estabilidad económica”.