Secciones
Opinión

Construir cultura desde y con el territorio

“Murales de Mujer” es una muestra concreta de cómo el espacio público puede convertirse en un punto de encuentro cuando prima el diálogo, la colaboración y la participación intersectorial. Porque la cultura no se impone ni se instala desde fuera: se construye escuchando, reconociendo y creando en conjunto. Y cuando eso ocurre, el territorio deja de ser solo un lugar en el mapa para transformarse en comunidad.

En un mundo cada vez más globalizado y homogeneizado, construir desde y con el territorio no es sólo una opción: es una necesidad. Significa reconocer a las personas que lo habitan, su identidad, su historia, su cultura y también los recursos naturales que dan forma a cada lugar.

Cuando hablamos de desarrollo cultural, hablamos de escucha. De participación real. De valorar la memoria local y proteger el patrimonio natural y cultural que nos define. A veces olvidamos los beneficios profundos que esto genera: mejora en la calidad de vida de las comunidades, fortalecimiento de la identidad, cuidado de la biodiversidad, mayor participación ciudadana y, también, desarrollo económico local.

La clave está en partir escuchando, incluso cuando creemos tener clara la idea que queremos impulsar. Son las propias comunidades quienes pueden revelar los caminos más pertinentes y sostenibles.

“Murales de Mujer” es un ejemplo concreto de este trabajo colaborativo. El proyecto de arte urbano comunitario inaugura su tercera versión a fines de marzo en el Barrio Los Quincheros, a los pies del Cerro 18, en Lo Barnechea. Su objetivo es visibilizar el rol de la mujer en la sociedad a través de murales de gran formato, desarrollados con la participación de reconocidas artistas y en alianza con We Care Nido, el Capítulo Chileno del National Museum for Women in the Arts, la Municipalidad y la Corporación Cultural de Lo Barnechea.

El principal desafío, y a la vez la mayor riqueza, ha sido integrar a la comunidad desde el inicio. Las vecinas participaron en reuniones donde conversamos las temáticas a abordar, todas vinculadas al rol de la mujer y su entorno. Una vez consensuadas, profundizamos en el significado que cada una de ellas les atribuía desde sus propias historias y realidades. Escuchar esa diversidad de miradas ha sido un verdadero privilegio.

Las artistas visuales también formaron parte de estas conversaciones, lo que permitió planificar una ejecución que recogiera genuinamente esa voz colectiva. El resultado son tres nuevos murales de 11 metros de largo por 1,7 metros de alto, que se suman a los seis realizados en 2024 y 2025, todos conservados en excelentes condiciones, embelleciendo el espacio público y resignificando el lugar.

“Murales de Mujer” es una muestra concreta de cómo el espacio público puede convertirse en un punto de encuentro cuando prima el diálogo, la colaboración y la participación intersectorial. Porque la cultura no se impone ni se instala desde fuera: se construye escuchando, reconociendo y creando en conjunto. Y cuando eso ocurre, el territorio deja de ser solo un lugar en el mapa para transformarse en comunidad.

Notas relacionadas








La música que nadie hizo

La música que nadie hizo

La música funcional siempre ha existido. Desde la música de ascensor hasta las playlists diseñadas para acompañar una cena o recorrer un supermercado. Nunca toda la música que escuchamos estuvo destinada a cambiarnos la vida. La diferencia ahora es de escala. Y también de ausencia.

Foto del Columnista Mauricio Jürgensen Mauricio Jürgensen


Mucho más que una ciclovía

Mucho más que una ciclovía

El proyecto más emblemático es la Nueva Alameda, con una ciclovía de 8 kilómetros que avanza por la columna vertebral de Santiago, desde Baquedano a Pajaritos. Cada semana, 11 mil santiaguinos la utilizan para ir a sus trabajos, para ir a ver a un amigo o simplemente para salir de paseo.

Foto del Columnista Claudio Orrego Claudio Orrego