Secciones
País

Alumnos del Instituto Nacional votaron retomarse el recinto

La medida de presión de los estudiantes fue aprobada en asamblea por 1.902 votos a favor.

Los alumnos del Instituto Nacional decidieron tomarse nuevamente el establecimiento por 1.902 votos a favor de la medida, contra 1.475 que la rechazaron, en una votación que se realizó en las dependencias del recinto durante la tarde de este jueves.

Tras conocerse el resultado de la votación del estudiantado, se dispuso a la instalación de silla y mesas en los accesos al establecimientos, mientras se informó que la medida será sometida a una nueva votación en 7 días más.

“Lamentablemente no hay puntos de acuerdo con la municipalidad, nos encontramos bastante distantes en eso, así que pronto nosotros vamos a dar los espacios internos que tenemos, en el Codecus, la discusión sobre la relación que vamos a tener en este caso con el sostenedor”, aseguró el presidente del centro de alumnos, Xavier Opazo.

Según recalcó el dirigente estudiantil, “la legitimidad que hoy tiene nuestra ocupación la dan los votos que ya se manifestaron, democráticamente”.

Notas relacionadas







El Messias no camina de fucsia

El Messias no camina de fucsia

Mientras los Cooling Breaks congelan el juego para vender publicidad y el fucsia corporativo del calzado deportivo invade las canchas por dictado del mercado, Lionel Messi flota sobre el césped de blanco absoluto: la sutil rebelión del Rey frente al diseño del fútbol estandarizado.

Luis Bellocchio

Evelyn no perdona

Evelyn no perdona

La Evelyn de hoy, un poco más incluso que la de ayer, ha decidido no callarse nada. No aspira a ningún cargo, no le debe lealtad a ningún partido, así que habla lo que siente y lo que ve.

Foto del Columnista Rafael Gumucio Rafael Gumucio




Amanda Askell: la filósofa que le enseña a pensar a la IA

Amanda Askell: la filósofa que le enseña a pensar a la IA

Si nos imagináramos a la persona que hoy tiene mayor influencia sobre el comportamiento de uno de los sistemas de inteligencia artificial más sofisticados del mundo, probablemente veríamos a un ingeniero frente a una pantalla llena de códigos o a un ejecutivo en una reunión en Silicon Valley. No se nos ocurriría alguien del mundo de las humanidades. Pero la persona en cuestión es exactamente eso: una filósofa de 38 años que estudió en Inglaterra, se doctoró en Nueva York con una tesis sobre mundos con infinitos seres y que explica las ideas más complejas con la misma naturalidad con la que un niño habla de fútbol.

Angélica Errázuriz