Secciones
País

Funcionarios del Registro Civil donarán su sueldo a trabajadores que sufrieron descuentos por paro

“En el listado (de horas no trabajadas) no salgo yo y tomé la decisión de regalar ese sueldo a mis colegas, porque yo no trabajé ningún día del mes y me deberían haber descontado esos días, pero no lo hicieron porqué quieren enfrentarme con mis colegas”, declaró Nelly Díaz.

Los funcionarios del Registro Civil acordaron donar sus sueldos a aquellos compañeros que sufrieron descuentos en sus remuneraciones por su participación en la pasada movilización que se extendió 39 días.

Esto, luego que se llevara a cabo una asamblea en la sede del organismo en calle Huérfanos, donde se acordó la medida solidaria, como lo explicó Nelly Díaz.

“En el listado (de horas no trabajadas) no salgo yo y tomé la decisión de regalar ese sueldo a mis colegas, porque yo no trabajé ningún día del mes y me deberían haber descontado esos días, pero no lo hicieron porqué quieren enfrentarme con mis colegas”, declaró.

Por su parte, la dirigente indicó que en las próximas asambleas se decidirán nuevas medidas si el Gobierno sigue adelante con descontar las horas no trabajadas, lo cual puede significar en volver a paralizar al Registro Civil.

En tanto, su director, Luis Acevedo, recalcó que “vamos a efectuar el descuento del cien por ciento de las horas no trabajadas en aquellos casos que nos consta fehacientemente que funcionarios determinados no trabajaron horas determinadas”.

“El resto de horas que no fueron trabajadas pero que no nos consta respecto de cada funcionario es materia de un sumario administrativo”, agregó a radio Biobío.

Notas relacionadas











El bolero que no pidió permiso

El bolero que no pidió permiso

Lo que duele y conmueve es que Lui Alberto Martínez se va justo cuando esa estética vuelve a ser valorada sin pedir perdón. Bloque Depresivo es el síntoma más visible: llenan, convocan, hacen coro colectivo con el melodrama que antes se escuchaba a escondidas. Cantan desde el mismo árbol genealógico: la pena como celebración comunitaria, el drama como lugar de encuentro.

Foto del Columnista Mauricio Jürgensen Mauricio Jürgensen