Secciones
País

Melipilla: condenan a prisión por persona por quema de bus durante estallido social

Se trata de la segunda condena por quema de buses que obtiene la Intendencia Metropolitana en menos de una semana.

Melipilla

A una pena de 4 años de presidio efectivo por el delito de incendio, y a 61 días por desórdenes, fue condenado este martes E.H.R., al ser considerado como autor de la quema de un bus de la línea Ruta Bus 78, hecho ocurrido el pasado 28 de octubre de 2019, en calle Vicuña Mackenna con San Martín, en la comuna de Melipilla.

Ese día, alrededor de las 18:30 horas, el bus Scania de Ruta Bus 78 Melipilla-Santiago fue interceptado por una turba de al menos 100 personas encapuchadas que, sin mediar provocación, comenzaron a lanzar piedras y otros elementos contundentes a los vidrios de la máquina, impidiendo su paso y bloqueando con ello el libre tránsito vehicular por la zona.

Por lo anterior, el conductor del vehículo abrió las puertas del bus para la evacuación de los pasajeros, tras lo cual el condenado, junto a sujetos no identificados, lanzaron bombas incendiarias al interior del vehículo, quemándolo y destruyéndolo en su totalidad.

En la audiencia de este martes se realizó un procedimiento abreviado, donde la Fiscalía solicitó las penas ya expuestas, y donde la Intendencia Metropolitana -que se había querellado el 15 de noviembre pasado- se adhirió al procedimiento y a las penas solicitadas, que serán de cumplimiento efectivo.

Se trata de la segunda condena por quema de buses que obtiene la Intendencia Metropolitana en menos de una semana, luego de que en otro procedimiento abreviado se condenara al autor del incendio de un bus del transporte público en Pio Nono con Avenida Bellavista, en la comuna de Recoleta.

Notas relacionadas











Los debutantes (Recuerdos del gobierno que se fue)

Los debutantes (Recuerdos del gobierno que se fue)

Desde el punto de vista de la nueva izquierda en que fue criado, Boric fue desde el primer día una decepción. No era del pueblo, ni jugaba del todo a serlo. No era insolente y tampoco jugaba a serlo. No era un rebelde, y su vistosa falta de corbata no engañaba a nadie. Cuando asumió, hace cuatro años, ya parecía lo que es y lo que fue: un estudiante deseoso de aprender. Un poco torpe, pero finalmente bien intencionado. El presidente moviendo las manos, poniéndolas en el corazón, guiñando el ojo a los amigos presentes en la sala el 11 de marzo del 2022 ya revelaba quizás algo de su debilidad esencial. Ese lenguaje de campamento universitario en el Congreso pleno de la República fue un resumen y una señal del delirio de pureza que emborrachó a su generación.

Rafael Gumucio

Caos épico

Caos épico

Si los lectores de esta revista ya están perdiendo la cuenta del número de guerras y amenazas de guerra que parecen estar sucediendo todas al mismo tiempo en los últimos meses... el sentimiento es compartido. Si cada vez hay menos capacidad para seguir el noticiero, también es entendible. El mundo gira, más que nunca, a ritmo frenético. Vivimos en un tenso reality show geopolítico, donde el hábil protagonista cautiva la atención de todos, y aparece —queramos o no— permanentemente en nuestras pantallas.

Foto del Columnista Paz Zárate Paz Zárate