Secciones
País

Detenidos por Ley de Control de Armas aumentó en casi 16% en comparación con 2022

Del total de detenidos, un 86% de los casos fue por porte y tenencia ilegal de armas.

En casi un 16% aumentó el número de detenidos por infracción a la Ley de Control de Armas en lo que va del año, en comparación con igual período de 2022, según confirmó este jueves Carabineros.

De acuerdo con lo informado por el director nacional de Orden y Seguridad de la institución, general inspector Enrique Monrás, del total de 2.190 personas detenidas por infringir la normativa, el 54% corresponde a personas entre 18 y 30 años de edad.

En esta cifra se incluye a aquellos detenidos por porte y tenencia de armas, disparos en la vía pública, así como posesión y uso de fuegos artificiales.

Según detalló el general inspector Monrás, la detención de estas 2.190 personas representa “un 15,9% más en comparación con 2022”.

De ese total, 1.876 personas fueron por porte y tenencia de armas, lo que representa el 86% de los casos.

El resto fueron por posesión de fuegos artificiales (51), disparos injustificados (32), accionar fuegos artificiales (21), y por otros ilícitos asociados a la Ley de Control de Armas (210).

Respecto de la incautación de armas, el general de Carabineros detalló que en lo que va del año ya se han sacado 1.853 de circulación en todo el país. Además, detacó que se trata de 1.228 armas cortas, 269 largas y 356 adaptadas/modificadas o hechizas.

Calles Sin Violencia

Durante la jornada también se dio a conocer el balance del Plan Calles Sin Violencia, correspondiente al periodo entre el 10 de abril y el 30 de julio.

En el detalle, Carabineros realizó un total de 204.067 controles preventivos en todo el país. Esto, permitió cursar 12.608 infracciones e incautar 365 armas.

En el mismo período, decomisaron 71 kilos de droga, deteniendo a un total de 3.749 personas en el mismo periodo.

Notas relacionadas











The Singers: música para no estar solos

The Singers: música para no estar solos

Y acaso ahí reside su fuerza. En mostrar que todavía existen joyas audiovisuales capaces de mirar la música desde un lugar íntimo, humano, casi sagrado. En ese bar de mala muerte no ocurre un espectáculo. Ocurre algo mucho mejor: por un instante, un grupo de desconocidos consigue sentirse comunidad. Y hoy, en medio de tanta estridencia, eso se siente casi como una revelación.

Foto del Columnista Mauricio Jürgensen Mauricio Jürgensen