Daslav Mihovilovic presentó una querella en contra del presidente Gabriel Boric, acusándolo de injurias. La decisión de recurrir a la justicia fue porque considera que el mandatario utilizó “su cargo y tribuna para desprestigia” a una persona.
A fines de enero, el jefe de Estado, en medio de su visita a la Región de Atacama y durante la inauguración del Museo Regional, hizo alusión a Mihovilovic y no en los mejores términos.
“Disculpen la digresión. Qué bueno que echamos al director del SLEP, porque no he conocido persona más descriteriada… de los descriterios más grande que he visto“, indicó.
En efecto, a lo que Boric se refería es que Daslav Mihovilovic ejerció hasta mediados de enero como director ejecutivo suplente del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Atacama. Sin embargo fue removido luego de que se destapara una fiesta que se realizó en el Casino Luckia de Copiapó, en el marco del quinto aniversario del gremio.
El Diario de Atacama detalló que la celebración incluyó una limusina de lujo, cámaras 360°, luces, tortas y alcohol. Esto mientras el SLEP de Atacama sufría una ola de críticas a raíz de diversas situaciones complejas como despidos de trabajadores, reducción de horas docentes y denuncias de un eventual patrón de exclusión de mujeres.
Además, la actual gestión del servicio estaba siendo catalogada como “deficitaria” por parte del sector educacional. Por lo mismo, y con todo lo anterior, el ministro Nicolás Cataldo le solicitó la renuncia a Daslav Mihovilovic.
La querella contra Boric
Fue este episodio lo que motivó a las declaraciones de Boric en la Región de Atacama, las que ahora lo llevarán ante la justicia. Según explicó Mihovilovic a El Mercurio, “no podemos normalizar que alguien, independientemente de la investidura que tenga, emplee su cargo y tribuna para desprestigiar a otra persona” y que “nadie está por sobre la ley”.
En la acción judicial se consignó que las palabras del presidente “configuran un ataque personal gratuito, carente de sustento fáctico y dirigido a exponer a mi representado al descrédito público, utilizando para ello la investidura presidencial, lo que amplifica significativamente el daño causado”.