Secciones
Política

Lavín reitera que “Chile no quiere comunismo” y dispara contra Daniel Jadue

En la misma línea, Lavín cuestionó que la Convención Constitucional aprobara una declaración en favor de los llamados presos de la revuelta.

Joaquín Lavín

Joaquín Lavín, candidato presidencial de la UDI, reiteró sus críticas contra Daniel Jadue, abanderado del PC, reiterando que “Chile no quiere comunismo”.

Esto, en el marco de un banderazo realizado en Talca, con miras a las primarias del próximo 18 de julio, donde el representante del gremialismo se reunió con el alcalde Juan Carlos Díaz (RN).

En la oportunidad, Lavín recalcó que “Chile no quiere comunismo, quiere un cambio social pero no comunismo. Comunismo es polarización, división, conflictos, pelea. Mi rival es Daniel Jadue, él dice que si mueren las pymes, mueren, eso está mal. Dice si se toman un terreno no lo va a desalojar, eso está mal. Dice ‘liberen a los presos del estallido social’. No son presos políticos, son personas que pusieron bombas molotov, que quemaron y saquearon”.

Junto a banderas rojas, el otrora alcalde de Las Condes planteó que “me gustan para las banderas, no para el país”, en declaraciones recogidas por radio Cooperativa.

En la misma línea, cuestionó que la Convención Constitucional aprobara una declaración en favor de los llamados presos de la revuelta, donde solicitan apurar la propuesta de indulto para dichos procesados, además de apoyar una desmilitarización del Wallmapu, entre otros tópicos.

“Me preocupa el camino que están tomando, están equivocando el camino y la razón para la que fueron elegidos. Hay muchas expectativas en que hagan bien su trabajo y que la nueva Constitución permita que Chile haga un cambio social, sin peleas, sin politización sin división, con acuerdos”, puntualizó Joaquín Lavín.

Notas relacionadas












Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

El punto no es volver sin más a la municipalización ni sostener que la gestión privada sea siempre mejor. Sería reemplazar un dogma por otro. La cuestión es más sencilla: si un municipio administra bien sus colegios, ¿por qué obligarlo a entregarlos? Si una organización sin fines de lucro puede gestionar adecuadamente un establecimiento público bajo financiamiento, reglas y fiscalización estatal, ¿por qué impedirlo?

Foto del Columnista Juan José Llorente Juan José Llorente