Han pasado casi tres días desde que se llevó a cabo la operación militar de Estados Unidos en Venezuela. Y para José Miguel Insulza (PS) sólo hay una cosa clara: Estados Unidos no tiene en su lista de prioridades instaurar un sistema democrático en el país caribeño.
El exsecretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ex canciller de Chile, descarta en entrevista con EL DÍNAMO que la operación estadounidense se trate de un cambio de régimen y advierte que Washington busca “manejar” Venezuela negociando con el régimen actual. Asimismo, asegura que las posibilidades de Bachelet de llegar a la ONU están intactas y defiende el no pronunciamiento de la ex mandataria en medio del conflicto: “El secretario general por lo general no emite las declaraciones de Naciones Unidas y menos debería hacerlo un candidato o candidata a secretario general”, sostiene.
“Estados Unidos quería manejar a Venezuela, y eso ha quedado absolutamente claro”
—Ya han pasado tres días desde que se llevó a cabo esta operación. ¿Cree que es más clara la situación y la intención de Estados Unidos con esta acción sobre el régimen venezolano?
—Sí, yo creo que es absolutamente clara. Lo que Estados Unidos quería era, de alguna manera, manejar a Venezuela. Y eso claramente ha quedado en las palabras del presidente Trump y sobre todo en las del canciller Marco Rubio, que ha dicho que ellos intentaron negociar con Maduro, quien siempre se resistió y no quiso, y por lo tanto no tuvieron más remedio que hacer lo que hicieron. Trump no habla en ninguna parte de narcotráfico, en ninguna parte. Y al mismo tiempo dice que probablemente con Delcy Rodríguez, ahora presidenta, va a ser más fácil negociar y conversar, que se pueden entender con ella y que si no se entiende van a hacer lo mismo de nuevo.
—La contraparte de lo que menciona es que la oposición venezolana, encabezada por María Corina Machado, no liderará esta transición. ¿A qué le atribuye esta decisión de Trump?
—Porque el tema no es la democracia. A mí no me cabe ninguna duda que, más allá de cualquier cosa, María Corina Machado estaba luchando por una democracia en Venezuela y el gobierno de Trump plantea que lo relevante para ellos no es la democracia, sino el interés nacional de Estados Unidos. Y eso se puede proteger con un gobierno instalado y no con uno por instalar.
—¿Qué tan problemático es eso para la resolución de este conflicto?
—Bueno, está bastante claro que la democracia no es la prioridad y tampoco lo es el multilateralismo.
—Trump dijo que Estados Unidos se va a hacer cargo de Venezuela. Si así fuera, en términos fácticos, ¿sería un problema para la región tener a Estados Unidos gobernando un país?
—Yo creo que la idea no es precisamente gobernar Venezuela, sino mantener el gobierno. Eso se basa en gran parte en la experiencia de Irak. En el caso de Irak, Estados Unidos invadió el país pero al mismo tiempo creó un gobierno implantado desde fuera, con dirigentes nombrados por ellos, y eso fue un desastre. Por lo tanto, creo que Estados Unidos ha aprendido de ese desastre y no quiere hacerlo con un gobierno postizo, con un virrey, sino que quiere hacerlo fundamentalmente con el gobierno que actualmente existe.
—Y creo que eso ya ha empezado a suceder. La Asamblea General de Venezuela eligió al hermano de Delcy Rodríguez como presidente de la Asamblea. Entonces está muy claro que parece que están dispuestos a aguantar esto y seguir adelante.
—También está la advertencia que Trump hace a Petro, a quien llama “un hombre enfermo”, y luego afirma que “algo hay que hacer con México”. ¿Qué tanto de realidad hay en esa amenaza o es más bien parte del estilo Trump?
—No, no es realista intentar hacer una cosa parecida con México o con Brasil, o incluso con Colombia. Creo que sería completamente inaceptable. Y eso no creo que lo aceptaría ni siquiera en el mismo país, porque la gente en Estados Unidos no quiere guerra. Lo que es claro, y eso también lo tiene claro el presidente Trump, es que Estados Unidos no quiere ser llevado a una nueva guerra.
—¿Qué sigue ahora?
—Yo diría que en este momento todo el mundo está quieto, está silencioso. Se hacen declaraciones bastante duras, pero nadie parece estar en disposición de actuar. Si se quisiera, lo que se podría hacer es pedir que en Venezuela, ya que estábamos en esa batalla hasta hace cuatro días, habría que pedir por lo menos que se instalara el gobierno que fue elegido hace un año y medio, el gobierno del señor González y de Corina Machado, o por lo menos que se haga una nueva elección.
Insulza y las posibilidades de Bachelet a la ONU
—Los organismos internacionales han sido fuertemente cuestionados por su ineficacia para resolver el conflicto ¿Cómo analiza esa crítica?
—El sistema internacional tiene un defecto de partida: no es un sistema supranacional, es multilateral, y las cosas que se hacen por los organismos internacionales tienen que ser aprobadas por los países miembros. Naturalmente no han apoyado las posturas de la Secretaría General de la ONU o de algunos otros países, y simplemente se han hecho declaraciones que no han sido efectivas de ninguna manera. Y más aún, cuando uno de los involucrados en estos conflictos es un miembro permanente del Consejo de Seguridad. Porque está claro que no hay nada que el Consejo de Seguridad y las Naciones Unidas en su conjunto puedan hacer con la oposición de Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña o Francia.
—El conflicto se da ad portas de que comience el proceso de elección del secretario general de la ONU. ¿Esto cambia el panorama, este conflicto?
—Mire, no creo que vaya a cambiar mucho, creo que va simplemente a empequeñecer un poco la organización. No está el ánimo ni de salirse ni de modificar la zona.
—¿O sea que las opciones de Michelle Bachelet quedan intactas?
—Yo pienso que sí. Mire, reitero: lo que estamos eligiendo es la Secretaría General de un organismo que tiene una gran importancia mundial, porque casi todos los países del mundo están ahí, pero que es un organismo multilateral, no un organismo supranacional.
—Al no pronunciarse del tema ¿no quedaría en una postura incómoda la ex presidenta sabiendo que Estados Unidos podría vetar su candidatura?
—El secretario general por lo general no emite las declaraciones de Naciones Unidas y menos debería hacerlo un candidato o candidata a secretario general.
—O sea que ahora sería recomendable que la expresidenta mantenga más bien silencio sobre esta situación.
—Por cierto, si Michelle Bachelet fuera secretaria general de Naciones Unidas, o cualquier otro, o Rebeca Grynspan, o quien fuera, no estaría emitiendo una declaración para condenar absolutamente nada. Estaría buscando probablemente caminos de salida y mediaciones.
“Las primeras declaraciones partían de la base que lo que ocurría era un cambio de régimen, y quedaron obsoletas”
—¿Qué debería hacer Chile en este momento considerando que no es una potencia pero sí tiene un rol relevante en la región?
—Bueno, yo creo que Chile debería promover el retorno definitivo a la democracia de Venezuela, respetando los resultados de la elección de julio de 2024 o con nuevas elecciones, pero eso Chile no lo puede hacer solo. Yo no lo propondría jamás para que Chile lo hiciera solo.
—Necesitaría el apoyo de toda la región.
—Efectivamente. De todos los países que hasta hace cinco días decían que el presidente González era el presidente efectivo de Venezuela y que Corina Machado era la principal líder de Venezuela. Entonces, a través de ellos y de la oferta que ellos han hecho de hacerse cargo del gobierno, se podría lograr eso perfectamente.
—Pero Trump no tiene intención de hacer eso.
—Porque sería un riesgo, sería un riesgo de desorden que ellos quieren evitar. Por eso prefieren entenderse con lo que queda del gobierno de Maduro.
—En contraposición a lo que expresó el presidente Boric, que tuvo una condena bastante dura a la acción, el presidente electo Kast apoyó esta operación en Venezuela. Si él mantuviera esa posición una vez asuma el poder, ¿sería un cambio respecto a la posición histórica que ha tenido Chile en cuanto a los tratados internacionales, al derecho internacional, a la manera de plantearse en esta materia?
—Las primeras declaraciones que hicieron tanto el presidente como el presidente electo partían de la base de que lo que estaba ocurriendo en Venezuela era un cambio de régimen. Es decir, la imposición desde fuera de un cambio de un gobierno por otro. Esas declaraciones quedaron a mi juicio obsoletas cuando el señor Trump dijo que se iba a quedar en Venezuela. Y luego cuando dijeron que se van a quedar presionando sobre todo a lo que queda del gobierno de Maduro.
—¿La derecha chilena se equivocó al haber apurado un juicio o un respaldo tan rápido a esta acción de Estados Unidos sin saber el trasfondo o los detalles de la acción?
—Todos se apresuraron para rechazar o apoyar la acción, porque lo que estaba ocurriendo no era un cambio de régimen. Lo que terminó siendo fue la mantención del régimen actual sin Maduro y con tutela norteamericana.
—El presidente electo, durante su primera semana después de la elección, mantuvo una agenda bien activa internacional. En ese marco, él impulsó una idea de un corredor humanitario. ¿Ve viable esa medida en el actual escenario?
—Es muy difícil de hacer por la cantidad de venezolanos que hay en los distintos países de tránsito. Si se quiere hacer un corredor humanitario para llevar a los 700.000, por lo menos 800.000 que viven en Chile, tiene que pasar por un país que tiene más de un millón, bastante más de un millón, que es Perú, uno que tiene 500.000, que es Ecuador, y llegar por vía de Colombia que tiene más de dos millones. Entonces es un poco difícil hablar de corredores humanitarios con esos números.
—Había una gran expectativa por el retorno de venezolanos a su país, ¿terminará sucediendo un regreso masivo?
—No, algunos van a retornar, pero no las mayorías que se esperaban. Sobre todo la migración que no es legal, pero que está instalada, trabajando, va a ser muy difícil que vuelvan en los próximos años.