Lejos quedó la imagen de los líderes de partidos de la oposición en la Oficina del Presidente Electo para comenzar la negociación del gabinete ministerial el día después de que José Antonio Kast fue electo presidente.
A medida que se acerca la fecha de presentación del gabinete, los partidos han visto que los nombres que han presentado no han sido tomados en consideración. Por el contrario, Kast ha priorizado su criterio personal para ofrecer cargos de confianza dejando de lado la dimensión política.
De hecho, los partidos han notado que el común denominador de los nombres que serían los elegidos para el gabinete de Kast es que no provienen del mundo político; muchos, incluso, han construido sus trayectorias en el mundo privado o en centros de pensamiento.
Francisco Pérez-Mackenna (Cancillería), Martín Arrau (Trabajo), Guillermo Turner (Defensa), Fernando Rabat (Justicia), May Chomali (Salud), María Paz Arzola (Educación), y otros eventuales jefes de cartera, no tienen experiencia previa en la arena política.
Otros, como Iván Poduje (Vivienda) o Bernardo Fontaine (Economía), no tienen signo político definido y han recalado en el círculo cercano de Kast a raíz de su participación en la campaña.
Dudas en la derecha
La crítica que se ha esbozado en las filas internas de los partidos que respaldan a Kast es que una cosa es tener “talento” en el mundo privado, y otra muy diferente es tener las capacidades para conducirse en el mundo político.
Consultados por este medio, parlamentarios y líderes de partidos evitan referirse al “espíritu tecnócrata” que estaría tomando forma el gabinete de Kast aludiendo a que aún no se ha oficializado. Pero en la interna advierten que se les hará difícil a los ministros cumplir los objetivos del gobierno si es que no cuentan con el respaldo —y lealtades— que se requieren para desempeñar los cargos.
La duda no es sólo de Chile Vamos. También está presente en el Partido Republciano que, a pesar de ser la casa política de Kast, tendría apenas dos carteras a su cargo.
El presidente de los republicanos, Arturo Squella, manifestó que “como toda la vida, los equilibrios son importantes y en esto también uno tiene que buscar el equilibrio: tiene que haber conocimiento político, conocimiento de cómo funciona el Congreso Nacional, cómo son los partidos políticos, cómo son —o somos— de mañosos quienes estamos en alguna de las dos cámaras y estamos en el detalle de un proyecto de ley”.
En ese sentido, Squella se mostró en desacuerdo con que “venga alguien que no conoce el mundo de la discusión legislativa a decirnos ‘esto tiene que ser así porque yo en una empresa lo hice así’”.
En todo caso, el timonel del Partido Republicanos dijo que para evitar esa situación los equipos (las subsecretarias) deben complementarse con experiencia política.
Las buenas expectativas del empresariado
Por contraparte, en el empresariado existen altas expectativas al tener a varios representantes de su mundo ad portas de asumir altos cargos de decisión.
De hecho, según los cálculos de quienes han estado enterados de los sondeos del equipo de Kast, unos 15 ministros no tendrían militancia y provendrían del mundo privado.
“Si Kast apunta a la gestión, necesita hombres como Pérez-Mackenna que tiene probada trayectoria y logros en el sector privado. Eso es lo que necesita el sector público”, dice una alta fuente de la CPC.
Consultados por el ruido que genera en la derecha los nombramientos, desde las gremiales cuestionan que cause resquemor en el mundo político el origen de los ministros. Por el contrario, dicen que es deseable que hombres y mujeres talentosos dejen sus zonas de confort —y altos ingresos— por el desafío de “hacerse cargo de la crisis”.
En ese sentido, apuntan a que en el primer gobierno de Sebastián Piñera también se optó por varios hombres y mujeres que venían de gestiones en el mundo privado.