La designación de Judith Marín (PSC) como futura ministra de la Mujer no pasó inadvertida y generó numerosas reacciones tanto en el oficialismo como en la oposición, que evidenciaron posiciones encontradas.
Con 30 años de edad, desde el 11 de marzo Marín será la secretaria de Estado más joven en el gabinete del presidente José Antonio Kast.
La próxima ministra de la Mujer presidió la organización Jóvenes Cristianos Evangélicos de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), donde estudió Pedagogía en Castellano y Filosofía.
La militante del Partido Social Cristiano alcanzó figuración pública en 2017, cuando tomó parte en una protesta que interrumpió una sesión del Senado durante la tramitación del proyecto que despenalizó el aborto en tres causales. “Vuélvanse al señor”, gritó junto a sus acompañantes.

Además, en el marco de la campaña para las Elecciones Presidenciales 2025, Judith Marín planteó la idea de “evaluar” la continuidad del Ministerio de la Mujer.
“A veces fusionar también es un buen concepto a utilizar, más que eliminar, o redireccionar y darle la utilidad que debe tener ese ministerio“, dijo en ese momento.
Críticas y apoyos a Judith Marín como nueva ministra de la Mujer
Precisamente sus opiniones en estos tema, entre otros que generaron polémica, desataron las críticas en el oficialismo por su designación.
En esa línea, la diputada y senadora electa Daniella Cicardini (PS), lamentó que “la próxima ministra de la Mujer sea alguien que relativice los derechos de las mujeres, que tenga una visión conservadora, que rechace el aborto (…) evidentemente pone en duda los avances que hemos tenido las chilenas precisamente en temas sensibles”, planteó.
Por su parte, la diputada Karol Cariola (PC) indicó que “es una ministra que parte de sus primeras declaraciones planteando la posibilidad de eliminar el Ministerio de la Mujer“.
Añadió que Marín “incluso fue detenida en este Congreso Nacional por manifestarse en contra de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales. Ella tiene derecho a tener una opinión al respecto, pero como ministra de Estado va a tener que representar las políticas públicas que se han desarrollado y escrito de manera democrática“.
En tanto, la diputada Emilia Schneider (FA) sostuvo que “no vamos a permitir retrocesos en los derechos de las mujeres y las diversidades sexuales. Esperamos que el presidente Kast cumpla su promesa de no meterse en temas valóricos, porque eso fue lo que señaló en campaña“.
Por el contrario, diversas figuras de la alianza del futuro gobierno defendieron la designación de la ministra de la Mujer, como la presidenta del PSC, Sara Concha, quien planteó que “vamos a demostrar, a través del liderazgo que tiene Judith Marín, que hay necesidades que pueden ser representadas de forma transversal y con una mirada mucho más amplia“.
La diputada de la misma colectividad, Francesca Muñoz, manifestó que entre las prioridades de la gestión de Marín estará “evitar la violencia intrafamiliar, así como apoyar el crecimiento económico y en el área laboral” de las mujeres.
También respaldó la llegada de Marín al Ministerio de la Mujer el diputado republicano Juan Irarrázaval, quien dijo que “uno esperaría mayor sororidad en esos movimientos feministas radicales. Movimientos feministas hablando contra una mujer joven, profesional, profesora, que está dispuesta a representarlas, es algo que está fuera de toda lógica“, complementó.
Además, el diputado Eduardo Durán (RN) también respaldó la designación de su ex asesora en la cartera e indicó que “lamento esta política de cancelación permanente de la izquierda respecto de los nombramientos que ha hecho el presidente Kast”.
“¿Qué es evangélico? Nadie pregunta si un ministro es católico o judío, por ejemplo, o si le gusta el Colo-Colo o la Universidad de Chile. Eso está fuera de foco“, argumentó.