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Socialismo Democrático recompone lazos con el FA y PC: diputados acuerdan pacto para controlar la Cámara sin la derecha

Hasta antes de la cita de los diputados oficialistas, se especuló entre un posible pacto entre el Socialismo Democrático, la DC y las fuerzas de derecha, desde Chile Vamos al partido Republicano. 

Tras semanas de conflicto en la alianza de Gobierno, el martes de esta semana las bancadas de diputados del Socialismo Democrático volvieron a reunirse con sus pares del Frente Amplio y el Partido Comunista. ¿El motivo? Avanzar en el acuerdo administrativo para controlar la mesa de la Cámara de Diputados junto al Partido de la Gente. 

La cita tuvo lugar en el comité parlamentario de la Democracia Cristiana, partido que a pesar de no ser parte de la coalición gobernante se sumó a las fuerzas que negocian el acuerdo administrativo. 

A la cita asistieron los seis líderes de las bancadas oficialistas; Luis Cuello (PC), Gonzalo Winter (FA), Juan Santana (PS), Héctor Ulloa (PPD), Luis Malla (PL) y Héctor Barría(DC). 

Según confirman asistentes a EL DÍNAMO, el acuerdo adoptado fue mantener la alianza estratégica —independiente a las coaliciones que se formen en torno a la oposición al gobierno de José Antonio Kast— y avanzar en el pacto parlamentario excluyendo al futuro oficialismo

Asimismo, se conversó respecto a las tensiones que han rondado a los partidos a propósito del congelamiento del PS en la coalición, aunque se llegó a la conclusión de que la pugna no puede decantar en entregar el control de la Mesa Directiva de la Cámara a las fuerzas de derecha. 

Así las cosas, para esta mañana de miércoles está presupuestado recibir en el mismo comité de la DC a Juan Manuel Valenzuela, diputado electo y jefe de la bancada PDG y a Rodrigo Vattuone, líder de la tienda, para sellar el acuerdo antes del receso legislativo. 

Conocedores de las tratativas afirman que la idea es que el acuerdo quede sellado esta semana para avanzar en la composición de la mesa en febrero; es decir, comenzar a determinar los nombres que ocuparán la presidencia y vicepresidencias a partir de marzo y por el periodo de un año a partir del 11 marzo cuando asuma el nuevo Parlamento.

Para ese objetivo, las fuerzas de la oposición al gobierno de Kast requieren de mayoría absoluta en la votación de la mesa de la Cámara: 78 votos de los 155 disponibles en la primera votación y mayoría simple (mayoría de votos de los presentes en la sesión) si es que no se alcanza el primer quórum.

En el papel, el oficialismo cuenta con esos números: 61 votos de la alianza que fue bajo la lista Unidad por Chile, 14 del PDG, 3 de los regionalistas verdes y un voto del independiente Carlos Bianchi que participa en la bancada del PPD. 

El paso en falso de la derecha

Hasta antes de la cita de los diputados oficialistas, se especuló entre un posible pacto entre el Socialismo Democrático, la DC y las fuerzas de derecha, desde Chile Vamos al partido Republicano. 

Según trascendió, la UDI habría ofrecido conformar una mesa “transversal” excluyendo al FA y el PC aprovechando el quiebre de la alianza oficialista. 

Sin embargo, en la izquierda molestó que esas conversaciones “de pasillo” fueran transparentadas a la prensa. De hecho, fue visto como una forma de ejercer presión y alimentar la pugna vigente entre el PS y el FA. 

En ese sentido, en el oficialismo descartan cualquier contacto formal con las bancadas de Chile Vamos o del Partido Republicano. 

El PDG, en tanto, la molestia con la UDI escaló nuevamente tras el conflicto por el cupo de Guillermo Valdés quien derrotó por pocos votos a Felipe Donoso, diputado gremialista, en el Distrito 17. 

La UDI, sin embargo, interpuso un requerimiento ante el Tricel y adelantándose al organismo anunció que Donoso sería proclamado como ganador de la elección, lo que finalmente fue desmentido por el mismo tribunal. La situación fue leída por el PDG como una “operación política” para presionar al tribunal electoral lo que enfureció a la directiva del partido de Franco Parisi.

Meses antes la UDI ya había provocado la molestia del PDG cuando aún existían negociaciones entre ambos sectores. En ese periodo, el gremialismo vetó a Pamela Jiles como opción a la presidencia de la Cámara

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