El centro de estudios IdeaPaís realizó un informe en el que realizó una evaluación del cumplimiento al programa de gobierno de Gabriel Boric durante estos cuatro años.
Según dio a conocer, se logró concretar el 41,7% de las 587 promesas que se plasmaron en el documento. En el desglose, quedó de la siguiente manera:
- 244 fueron cumplidas o promulgadas (41,7%).
- 147 registran un cumplimiento parcial (25,1%).
- 55 quedaron en tramitación legislativa (9,4%).
- 139 no registraron avances (23,8%).
Respecto a su evolución de manera anual, al primer año, el Gobierno de Gabriel Boric solo llevaba un 5% cumplido de lo que presentó en el programa. Al segundo año llegó al 15,7%, doblando dicha cifra al tercer año al alcanzar un 30,3%.
“La progresión anual muestra un patrón claro: durante el primer año, el avance fue reducido, concentrándose el mayor incremento entre el tercer y cuarto año de gobierno“, consignó IdeaPaís.
Esto se explica, agregaron, por factores como “ajuste de prioridades, mayor aprendizaje institucional, acuerdos legislativos posteriores o reorientación de la agenda hacia iniciativas más acotadas”.
Por otro lado, aproximadamente dos de cada cinco promesas que requerían cambios legales no registraron avance alguno.
Tomando en cuenta que una proporción relevante de las promesas estructurales del programa implicaba transformaciones normativas profundas, “una posible razón que explique esta brecha es el cambio de paradigmas y prioridades que se evidenciaron durante el transcurso de la administración“. Sobre todo tras el rechazo a la propuesta de nueva Constitución en septiembre de 2022.
Ese hito llevó a que el Gobierno impulsara iniciativas vinculadas a seguridad pública, reactivación económica y medidas administrativas específicas, “muchas de las cuales fueron formuladas en planes sectoriales posteriores y presentan niveles de cumplimiento superiores al promedio general”.
Dentro de las conclusiones al informe sobre el cumplimiento del programa de gobierno de Gabriel Boric, el período 2022–2026 estuvo marcado por “una ejecución parcial del diseño programático inicial y por una mayor capacidad de implementación en compromisos formulados o reformulados durante el ejercicio del gobierno“.
“Más que una mera brecha de cumplimiento, los resultados reflejan la interacción entre ambición programática, viabilidad legislativa y adaptación estratégica frente a contextos políticos cambiantes”, añadieron.