En la mañana de este lunes, cuando Georgina Villablanca iba junto a un electricista a reponer el servicio eléctrico que había suspendido en la sede de la Democracia Cristiana (DC) en Ñuñoa, se encontró con otra mala noticia para la tienda: una notificación de embargo de la Tesorería General de la República por no pago de contribuciones.
La presidenta del comunal de Ñuñoa y excandidata a concejala por esa misma zona denunció a sus pares de la DC que no obtuvo respuesta sobre este asunto ni de la secretaría general que hoy está en manos de Alejandra Krauss ni del encargado de la administración de la colectividad. “¿Qué pasa con dinero, que los militantes no tenemos información?”, cuestionó en un chat interno que estuvo a la vista de EL DÍNAMO.
La misma situación se repitió en la sede de La Pintana, por morosidad en una deuda de contribuciones de $440.174.
Y es que, desde hace años la tienda que hoy dirige de forma subrogante Óscar Ramírez arrastra una compleja situación financiera. Según reveló Ex-Ante en enero, el Servicio Electoral rechazó los balances financieros de la DC correspondientes al 2024. No era la única observación que anotaba la DC entonces. También registraba multas por más de $20 millones por subsanar las observaciones del 2022 y 2021.
Los otros cuestionamientos del Servel a la rendición de gastos de la DC
Nuevas observaciones se sumaron a las ya descritas a fines de enero. Esta vez, tenían relación con la ejecución de los fondos que debían destinarse al fomento de la participación política de la mujer. Como antecedente, el informe del Servel consigna que durante el año 2025 el aporte fiscal recibido por la DC fue de $511.585.585. De ese total, debía dirigir al menos el 10% a actividades que promuevan la participación femenina.
Según el informe al que tuvo acceso EL DÍNAMO, la colectividad destinó poco más que lo exigido, vale decir $53.189.232. Sin embargo, la rendición de esos gastos fue impugnada. En concreto, el Servel notó deficiencias en la acreditación de pagos a proveedores, falta de documentación sobre las retenciones de honorarios, así como de comprobantes y documentos contables.

La sanción del Servel
También, impugnó la naturaleza de las actividades que promovían la participación de la mujer: “En análisis de los gastos del año 2025 y anteriores, a través de las fiscalizaciones y rendiciones, se ha observado, que en la actividades desarrolladas y rendidas como seminarios, conversatorios o charlas etc., ha sido constante como punto de observación, que los gastos en que se incurren en almuerzos, Coffe break, la convocatoria esta entre el 40 y 60 por ciento de lo proyectado y se da la situación que las personas que asisten a estas actividades son en general se van repitiendo, a modo de ejemplo concejalas, alcaldesas, cores, presidentas o vicepresidentas regionales, las cuales en la mayoría de las participantes de actividades ya cumplen un rol activo dentro del partido y la vida política”.
Pese a que algunas de las observaciones fueron subsanadas por la colectividad, el Servel de igual manera invalidó gastos por $4.061.385 debido a la falta de acreditación. Como consecuencia, el gasto final aprobado se redujo a $49.127.847, vale decir, el 9,6% de lo que exige la ley. En vista de lo anterior, el Servel emitió una multa de $2.030.712, que será descontada del próximo aporte fiscal del partido.
Sueldos en suspenso
La situación financiera también ha golpeado otros aspectos de la interna de la colectividad. Uno de ellos, según consta en una carta del presidente del sindicato de la Empresa Partido Demócrata Cristiano, Juan Heinrichsen, tiene relación con las remuneraciones de los funcionarios.
En el escrito, al que este medio tuvo acceso, se da cuenta que se desconoce si está la aprobación del balance que habilita el financiamiento fiscal del partido, lo que pone en riesgo el pago de las remuneraciones de marzo así como la regularización de sueldos atrasados, cotizaciones previsionales y de salud, y el pago de créditos de caja de compensación pendientes.
También, junto con exigir una respuesta, en el escrito se lamenta que la incertidumbre se ha ido normalizando de a poco al interior de la colectividad.