El gobierno del presidente José Antonio Kast cumple sus primeras semanas en La Moneda con una tensión creciente en su propio sector. Las críticas desde Chile Vamos a decisiones como el alza de combustibles o la salida de la directora del Sernameg han generado lo que en el oficialismo califican como” fuego amigo”: cuestionamientos públicos que, en lugar de canalizarse por vías internas, se instalan en la agenda mediática-
Eduardo Cretton, diputado y vicepresidente de la UDI, es crítico de la situación. El parlamentario gremialista —uno de los partidos que, según él mismo sostiene, ha mostrado mayor cohesión con el Ejecutivo— llama a dejar atrás las disputas de la campaña entre Republicanos y Chile Vamos, y a construir una coalición amplia que incorpore incluso al Partido Nacional Libertario, hoy fuera del oficialismo.
En entrevista con EL DÍNAMO, Cretton advierte que gobernar con más de una coalición “fue lo que le pasó al presidente Boric y explica en gran parte su fracaso”, y apunta a que el principal desafío político del gobierno de Kast es robustecer la orgánica de su bloque antes de que comience el ciclo electoral. También defiende la gestión de la vocera de gobierno, Mara Sedini, y pide que la derecha deje de buscar “un par de likes” con críticas fáciles.
—¿Por qué crees que a parte del oficialismo le ha costado cuadrarse tras las decisiones del Gobierno en estas primeras semanas?
— Hay que entender que ya no estamos hablando de dos o tres derechas: estamos hablando de que el gobierno es el gobierno de todos los que nos identificamos con la derecha. Por lo tanto, todo lo que fue la pelea entre republicanos y Chile Vamos en su momento hay que dejarlo de lado. Tenemos que entender que ahora estamos todos en el mismo barco, y que para que a nuestras ideas les vaya bien, le tiene que ir bien al Gobierno.
— Pero algunos parlamentarios dicen que la lealtad con el Gobierno no es lo mismo que la obsecuencia.
— Estoy totalmente de acuerdo. Desde la UDI hemos dicho que vamos a ser colaboradores leales, con independencia de juicio. Pero creo que cuando, a 20 días de iniciado el gobierno, hay parlamentarios que se han dedicado sistemáticamente a atacar al presidente Kast —y que incluso han sido más duros con él que lo que fueron con el presidente Boric—, hay un problema. Esa es la lógica que tenemos que cambiar. Las decisiones que le ha tocado tomar a este gobierno son difíciles e impopulares, y lo que uno esperaría en estos momentos complejos es no caer en el simplismo de la crítica fácil para ganar un par de likes.
— ¿Cómo ves la situación de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN)? ¿Es complejo que la tercera autoridad del país cuestione al presidente siendo del mismo sector?
— A medida que avancemos con la agenda legislativa del presidente Kast, esas cosas se van a acomodar. Hay que tener presente que hace mucho tiempo la derecha no tenía al presidente de la Cámara, a la presidenta del Senado y al de la República. Por eso lo que hay que hacer es mantener esas mayorías, mantener la cohesión del Gobierno para sacar adelante una agenda legislativa ambiciosa.
— ¿Existen problemas en la coordinación y comunicación entre los partidos y La Moneda?
— Creo que el principal desafío político del Gobierno del presidente Kast es darle organicidad a la coalición. El hecho de que se haya instalado la idea de que no existe una coalición de Gobierno se ha transformado en un problema. Lo que tenemos que hacer es construir una coalición formal que nos permita proyectar esto más allá de cuatro años y tener un orden interno mucho más sólido.
— ¿Y ese proceso debería darse ahora, antes de que comiencen los ciclos electorales?
— Si llevamos la elección municipal con más de una coalición dentro del gobierno, indudablemente eso es un fracaso.
— ¿Y cómo debería darse ese acercamiento? ¿Entre el Partido Republicano y Chile Vamos? ¿O ir más allá e incorporar también al Partido Nacional Libertario?
— Creo que hay que hacer un esfuerzo por incorporar al mundo libertario a esta coalición amplia. Fue un error haber dejado al Partido Nacional Libertario fuera. Yo esperaría que se haga un esfuerzo de poder incorporar a toda la derecha en una coalición amplia, que sea la coalición de Gobierno, porque no podemos pretender sostener un Gobierno con más de una coalición. Eso fue lo que le pasó al presidente Boric y explica en gran parte su fracaso: siempre tuvo dos grupos en su gobierno. Los partidos de derecha que han decidido colaborar con el Gobierno del presidente Kast han decidido también ser parte de él, y eso inevitablemente nos conduce a conformar una coalición amplia.
— Hablando de los libertarios: Johannes Kaiser decía que ellos, sin ser parte del oficialismo, tienen una conducta más ordenada que la propia Chile Vamos. ¿Por qué crees que Chile Vamos ha tendido a desmarcarse del Gobierno?
— También hemos visto algunas actitudes de parlamentarios del Partido Nacional Libertario que se alejan de lo que dice Kaiser. Por ejemplo, hubo parlamentarios libertarios que se opusieron al estado de excepción constitucional en La Araucanía. Donde sí he visto bastante consistencia en apoyar al Gobierno ha sido en la UDI. Nosotros somos colaboradores leales, con independencia de juicio, pero queremos que a este Gobierno le vaya bien.
— ¿Cómo ves el rol de los republicanos? Más allá de que el presidente haya renunciado a su militancia, es el partido del mandatario.
— Creo que el mundo republicano tiene que ordenar un poco más su bancada, que es muy grande. Lo que uno esperaría es que esa bancada sea la primera en salir a defender las posiciones del Gobierno, pero lamentablemente ha sido más bien la UDI la que ha estado en esa posición. Es una bancada nueva, con muchos diputados jóvenes que están recién entrando, y estamos en los primeros meses de instalación tanto del gobierno como de las propias bancadas. Pero a medida que avancemos en la agenda legislativa, vamos a tener mucha más coincidencia entre la UDI, Renovación Nacional, el Partido Republicano y el Nacional Libertario.
— ¿Qué puede mejorar el Gobierno? El alza de las bencinas, la remoción de la directora del Sernameg y el hecho de haber retrotraído el recorte en seguridad han sido flancos difíciles de superar.
— Lo que probablemente hay que mejorar es darle organicidad (sic) a la coalición. Hoy tenemos una ausencia de orgánica, y hay que formalizar esta nueva coalición, invitar al Partido Nacional Libertario, y darle mayor relevancia a los comités políticos donde participan los presidentes y secretarios generales de los partidos, para que las decisiones se puedan socializar mucho mejor antes de salir a la opinión pública.
— ¿Y respecto a los ministros en particular? Porque en el caso del recorte, el ministro de Hacienda informa algo y luego la ministra de Seguridad dice que no va. ¿Hay falta de coordinación?
— Lo que falta en este punto es darle mayor organicidad a la coalición. Las coaliciones no son solo electorales: también tienen que buscar los puntos comunes entre las distintas derechas, y que esos puntos se vean reflejados en el gobierno. Los partidos políticos están precisamente para colaborar con la conducción política del gobierno, no son de adorno.
— Y en lo comunicacional, ¿cómo ves el rol de la vocera de gobierno Mara Sedini? Dentro de la misma coalición ha habido algunos reparos.
— Creo que es una gran vocera, que tiene todas las capacidades, y que obviamente está en un proceso de adaptación al cargo, como todos los ministros y como el propio Gobierno. A medida que pase el tiempo vamos a ver a una vocera más empoderada, que va a ser la joven que lideró la campaña del Rechazo y que representó con claridad lo que fue la vocería civil contra los excesos del proceso constitucional que vivimos hace un par de años.
— ¿Pero crees que va a tener el tiempo necesario para adaptarse? En el Gobierno los plazos son acotados y las críticas de la oposición terminan pasando la cuenta.
— Cuenta con todo el respaldo del presidente Kast y también con el respaldo de la UDI y los partidos que somos parte del Gobierno. Quién decide eso es el presidente, no las críticas de la oposición ni mucho menos la prensa. Si estuviéramos todo el día actuando en función de lo que nos va a decir la oposición, no podríamos gobernar.