Entre los parlamentarios del Partido Nacional Libertario despertó apoyo que el presidente José Antonio Kast sincerase que no está de acuerdo con el cambio de régimen en el penal de Punta Peuco que ejecutó su antecesor, Gabriel Boric.
El jueves, en una de las ediciones de la dinámica “Presidente Presente” —diálogos ciudadanos en diferentes regiones del país— Kast manifestó su desacuerdo con la reconversión de Punta Peuco, la cárcel que alberga a exuniformados condenados por crímenes de lesa humanidad en dictadura, a un penal común y aseguró: “Nosotros estamos, de nuevo, ordenando todo, porque había un consenso de que había recintos penales solo para personas que hayan sido miembros de las Fuerzas Armadas o de las policías“. Esta tarde, según reportó Biobío, no descartó revertir las modificaciones en esa cárcel, a la que ya han ingresado condenados por delitos sexuales.
Esta apertura de Kast fue valorada por los parlamentarios del Partido Republicano, colectividad de la que fue fundador, y en el Partido Nacional Libertario, que si bien adscribe a la tendencia política de este Gobierno, no se considera oficialista. No obstante, a diferencia de los republicanos, los libertarios elevaron otras peticiones.
Libertarios recuerdan compromisos de Kast
El vicepresidente del PNL, el diputado Hans Marowski, reconoció que “el presidente Kast tiene razón cuando dice que no corresponde mezclar distintas poblaciones penales dentro de Punta Peuco”. Luego advirtió: “Pero el debate no puede quedarse solo en eso: muchos de los internos son adultos mayores, muchos no son autovalentes, y algunos tienen enfermedades graves, incluso terminales“.
“En campañas anteriores, el presidente Kast prometió soluciones humanitarias para esos presos de avanzada edad y mucha gente esperaba ver avances concretos en esa línea. Y en su última campaña también se comprometió con apoyo para policías y militares condenados por hechos ocurridos desde el 18 de octubre en adelante. Entonces la pregunta que nos hacemos es válida: ¿cómo queremos recuperar la seguridad y respaldar a quienes enfrentan al crimen y al terrorismo en las calles si todos los días esas personas, esos funcionarios, ven a sus camaradas presos por actuaciones realizadas en el servicio? Ese tema no puede seguir siendo evitado“, zanjó Marowski.
A su vez, el jefe de bancada del PNL, Cristóbal Urruticoechea comentó que “no podemos ni debemos permitir que una persona que está con alzhéimer, de edad avanzada, en sus últimos días, muera esposado en una camilla y no tenga el derecho de morir en su hogar junto a sus seres queridos, con la privación de poder salir de su hogar. No pedimos absolutamente nada más que eso, sin distinción alguna de la persona ni del crimen que haya cometido. Lo que pretendemos es que aquellos que estén viviendo sus últimos días encarcelados, puedan morir en paz junto a sus familiares”.