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Cruje el oficialismo: Squella se ve obligado a llamar al orden a Agustín Romero

Los emplazamientos de Romero a RN y a Evelyn Matthei motivaron una airada respuesta de Chile Vamos en el comité político ampliado de este lunes. El presidente del Partido Republicano debió quitarle el piso a su diputado y comprometerse a “corregir” ciertas formas.

A poco más de 100 días de la llegada de José Antonio Kast a La Moneda, el modelo de colaboración entre partidos oficialistas ha comenzado a crujir. Los reiterados emplazamientos de figuras del Partido Republicano a Chile Vamos terminaron por romper la relación entre los dos grandes bloques que sostienen al Gobierno del presidente Kast.

La disputa, de hecho, escaló hasta La Moneda, donde hoy se dieron cita los presidentes de partidos y jefes de bancada de la UDI, RN, Evópoli y Republicanos, colectividad fundada por el mandatario. 

Bajo la atenta mirada del biministro del Interior y la Segegob, Claudio Alvarado, los timoneles de RN, Andrea Balladares, de la UDI, y Guillermo Ramírez, elevaron una queja formal por las reiteradas “faltas de respeto” de los republicanos. 

Romero tensiona relación con la UDI y RN

En ambos casos, el apuntado es Agustín Romero, diputado cercano al presidente Kast y uno de los rostros que han ganado notoriedad en el Partido Republicano a partir de su desempeño como presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara.

Romero ha comandado la postura de la bancada de no cambiar el “estilo republicano” que llevó a Kast a La Moneda y que consiste, explican en el oficialismo, en mostrarse como la “verdadera” derecha. En lo práctico, eso ha significado no escatimar en críticas a los descolgados del oficialismo que están por rechazar la AC contra el exministro Grau o incluso lanzarse contra la abanderada de la UDI, Evelyn Matthei.

Romero, junto al jefe de la bancada del Partido Republicano, Benjamín Moreno, encabezaron una dura arremetida contra el jefe de la bancada de RN, Diego Schalper, quien anunció su voto en contra del libelo luego de negociar con la oposición un proyecto para elevar los estándares de las AC. 

“Las consecuencias las van a tener que asumir ellos porque tienen que responderle a los que votan por la derecha, no a los que votan por la izquierda”, dijo hoy Romero tras varios días de críticas a Schalper a través de redes sociales. 

En todo caso, lo que más resintió Chile Vamos fueron las burlas de Romero a Matthei a quien le recordó su quinto lugar en la presidencial y la trató de “irrelevante”. Si bien en la UDI toman distancia de las críticas que ha hecho la exalcaldesa al Gobierno, una cosa muy distinta —aseguran— es dar rienda suelta a que se pase a llevar a una de sus dirigentes históricas. 

El enojo del gremialismo llegó al punto en que se exigió una disculpa de Romero o del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella. “De no mediar dicha rectificación, entenderemos que estas declaraciones constituyen una postura oficial, ante lo cual advertimos que las relaciones políticas entre ambos partidos se verán sensiblemente afectadas”, señala el comunicado. 

Squella interviene

Constatando el enojo de sus pares, Squella debió comprometerse ante Alvarado y los timoneles de RN y la UDI a hablar con Romero y sus diputados para llamarlos al orden y evitar que la polémica siga escalando.

Antes de la polémica, en Chile Vamos ya reconocían en Squella a un aliado en el esfuerzo para mejorar las relaciones entre partidos oficialistas e incluso en la expectativa de levantar una nueva coalición que incluya a los republicanos. Sin embargo, la creencia es que el liderazgo de Squella choca con el estilo de la bancada republicana

En todo caos, a la salida de la reunión en palacio, Squella le quitó el piso  a Romero asegurando que sus dichos sobre Matthei “no son institucionales” y afirmó que “el comportamiento de determinadas personas (del partido) no lo respaldamos ni destacamos”. Asimismo, dijo que “llamamos a corregir”.

También respaldó a RN y desdramatizó que algunos parlamentarios vayan a votar en contra del libelo que impulsó la bancada de su partido. “Discrepar es correcto”, sostuvo Squella a la vez que advirtió que  “hay que tener cuidado cuando las palabras están al límite de sacar otras palabras”.

“Hay que redoblar esfuerzos para anticiparse en los temas en que se pueda discrepar”, sentenció.

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