El senador y presidente de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, calificó como un error del Ejecutivo al enviar al Congreso la reforma constitucional de seguridad, y aseveró que “cualquier intento eventual de avanzar hacia un gobierno iliberal va a ser rápidamente advertido por las propias fuerzas que apoyamos al Gobierno”.
De acuerdo con lo manifestado por el timonel de la colectividad integrante de Chile Vamos, “no se midió bien la potencia de la agenda de seguridad por sí sola y cómo eso influía en la opinión pública”, además de que “se calibró mal comunicacionalmente el efecto de la reforma constitucional en términos de lo totalizante que aparece un estado de excepción exagerado con suprapoderes para un presidente de la República“.
También planteó que “me da la impresión de que acá hubo una incomunicación entre el equipo que gestiona políticamente el gobierno y el equipo que gestiona comunicacionalmente el gobierno. Me parece que primó la idea de que la reforma iba a tener un efecto de eventualmente aumentar popularidad”, dijo en la entrevista que le concedió a La Tercera.
Consultado sobre una eventual falta de experiencia por parte del ministro de Seguridad, Martín Arrau, Luciano Cruz-Coke manifestó que “él probablemente está viendo cuáles son los instrumentos que eventualmente se pueden considerar más adecuados. Pero acá, evidentemente, faltó diálogo. El gobierno se terminó enredando en un asunto que no tenía para qué enredarse”.
Los cuestionamientos de Cruz-Coke a la reforma
Respecto de sus cuestionamientos a la reforma, el senador dijo que “me preocupa mucho el estado de excepción constitucional, los 240 días. Me preocupan las facultades extraordinarias, que son solo propias incluso del estado de asamblea, que es un estado de guerra externo. Y me preocupa también la conculcación de derechos que se ha dejado a una ley orgánica”.
“Creo que la agenda de seguridad se puede llevar adelante sin reforma constitucional“, enfatizó a continuación”.
Indicó que los votos de su colectividad “han estado, pero no van a estar para cualquier cosa”, y añadió que “el rechazo taxativo y transversal que ha tenido esta reforma te indica que no hay espacio para proyectos de esa especie que linden precisamente en lo que las democracias liberales modernas permiten“.
Complementó la idea al aseverar que “la reforma raya en lo iliberal, pero creo que hubo precisamente desde las fuerzas que apoyan al gobierno un rechazo transversal a esto. Creo que la reforma no es necesaria para avanzar en la agenda de seguridad”, reiteró.