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Sebastián Vergara, secretario general del PPD: “Los liderazgos de Boric y Bachelet no son contradictorios”

El secretario general del PPD valora el rol articulador de Michelle Bachelet, afirma que hoy hay unidad en la oposición pero aún no una coalición y descarta una eventual disputa de poder entre los dos expresidentes que hoy tiene la oposición apuntando a que los liderazgos de la militante PS y Boric son complementarios.

“Si uno hablara en términos del cuerpo humano, es una persona que actúa como una enzima”. Así describe Sebastián Vergara el rol de Michelle Bachelet quien —a criterio del secretario general del PPD— es capaz de articular, gestionar y enrielar el proceso que atraviesa la izquierda, como ninguna otra figura del sector puede hacerlo.

El telón de fondo es la reunión que convocó la expresidenta este jueves en la Fundación Horizonte Ciudadano, donde recibirá a los presidentes del Partido Comunista, el Frente Amplio, el Partido Socialista, el PPD, el Partido Liberal y la Democracia Cristiana.

En entrevista con EL DÍNAMO, Vergara—exsubsecretario de Bienes Nacionales— sostiene que Bachelet genera unidad con “su sola figura, su llamado” pero aclara que para llegar a ser coalición, la izquierda hoy necesita más que sólo unidad y el llamado de la exmandataria.

Asimismo, descarta una eventual disputa de poder entre los dos expresidentes que hoy tiene la oposición apuntando a que los liderazgos de Bachelet y Boric son complementarios.

—¿Con qué expectativas llegan esta reunión que convocó la expresidenta?

—Lo que pretende la reunión es poner en valor el liderazgo de la presidenta y agradecer que ella se ponga a disposición de un rol más activo en la política chilena. Porque lo que hace la presidenta con su figura es favorecer la articulación y la unidad, lo que permite generar un proyecto que haga frente a las condiciones actuales que nos plantea el gobierno de Kast. En ese sentido, es importante que seamos una oposición que no solamente diga que no, sino que también sea capaz de proponer. Y en esa tarea algo tiene que decir Michelle Bachelet.

—¿Es ella la persona indicada para liderar ese proceso de rearticulación como rostro visible de la oposición?

—Más que un rostro visible, yo diría que agradecemos que alguien con la experiencia de la presidenta Bachelet se ponga a disposición de todos los partidos. Eso es bien notable, porque la presidenta es capaz de articular desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista. Eso pocas personas lo logran, y ese es el valor que tiene la palabra de la presidenta.

—Si ella le pidiera a la oposición, a los partidos, hacer el esfuerzo por llegar a una coalición, ¿estaría el PPD abierto a recoger ese llamado?

—El PPD, a diferencia de otros partidos, nunca ha estado en contra de la unidad y siempre ha estado en los conglomerados de unidad: la Concertación, la Nueva Mayoría y recientemente estuvimos presentes en el gobierno del presidente Boric, pese a que estábamos alejados del Frente Amplio. El PPD tiene credenciales vastas de que siempre ha optado por la unidad, pero con un matiz. Ese matiz es que la unidad no puede significar la negación de lo que nosotros proponemos a Chile. Por eso nosotros decimos: unidad, pero sin negar la esencia del Partido por la Democracia.

—¿Eso significa que puede haber unidad de coordinación, pero sin coalición?

—Hoy día tenemos unidad, todavía no tenemos una coalición. Eso es súper claro. La coalición es un estado de desarrollo un poco más profundo, cuando uno se proyecta políticamente hacia el futuro junto a otros partidos. Esa conversación todavía no se ha dado. Ojalá que comience. Y si hacemos política a futuro, el PPD siempre va a estar disponible cuando no signifique negar los temas que hemos representado siempre.

—Lo que se ha recogido de distintas voces de la oposición es que la expresidenta viene, de alguna manera, a ordenar al sector. ¿No habla mal de los liderazgos actuales que tenga que venir la expresidenta a ordenar a los partidos?

—No lo situaría así. El liderazgo de la presidenta Bachelet es anterior a la unidad de los partidos que ya tenemos. Más bien lo que digo es que hay una valoración política de ella, un agradecimiento por lo que fue su gobierno. Si uno hablara en términos del cuerpo humano, es una persona que actúa como una enzima, porque actúa como una catalizadora de la izquierda. En este caso, la presidenta Bachelet no es que se inmiscuya en los temas de cada partido, sino que su sola figura, su llamado, genera unidad. 

—Pero esa adhesión y unidad que menciona no la logra otras figuras.

—Sí, ahí estoy totalmente de acuerdo. Ella es capaz de generar un liderazgo suprapartidario que va desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista. Eso es lo que va a pasar en la cita: va a estar toda la oposición reunida. Y hay que reconocer que eso solo lo genera ella. Pero no sólo en los partidos, ya lo vimos en la actividad de La Pintana donde la ciudadanía también le expresó su admiración y cariño.

—¿No es la figura de Bachelet una que concita una adhesión más transversal que, por ejemplo, la del expresidente Boric?

—A mí me cuesta hablar de eso porque yo fui funcionario del presidente Boric. Fui funcionario de Bienes Nacionales, entonces uno nunca habla mal de su jefe…

—Más allá de eso, hoy todavía se ve que en ciertos sectores, como el PPD y el PS, hay resistencia al expresidente Boric. Y lo que hizo bien Boric fue reivindicar la figura de Bachelet en el Frente Amplio y el Partido Comunista.

—Sí, lo hizo muy bien en lograr una valoración importante para la presidenta Bachelet, y puso en valor a un partido como el PPD. Yo creo que en los temas políticos, el tiempo va generando una mejor cocción de los liderazgos. Yo no tengo ninguna duda de que el gobierno del presidente Boric va a envejecer muchísimo mejor en la población de lo que fue al término del gobierno. El tiempo genera mayores condiciones de favorabilidad y de evaluación.

—¿No hay una distinción entre Bachelet y Boric, en la forma de ejercer sus liderazgos?

—Los liderazgos del presidente Boric y la presidenta Bachelet para nada son contradictorios; para mí son complementarios y ayudan a que todos los sectores de la oposición estemos hablando de nosotros mismos más que de la coalición que gobierna.

—Podría haber una eventual disputa de poder mientras más se acerque la presidencial, ¿o no?

—Mire, cuando uno tiene figuras del tamaño del presidente Boric, de la presidenta Bachelet o alguien del PPD, eso es positivo porque se multiplican los liderazgos transversales y movilizadores. Para las elecciones del 2029 van a llegar los procesos de primaria, de tomar acuerdos de los candidatos. Pero hoy estamos en un momento de debilidad institucional que requiere de otro tipo de conversaciones. El Gobierno está extremadamente frágil y no hay una buena evaluación.

—¿Le hace bien a la izquierda tener liderazgos con proyección, que aparezcan en las encuestas,ahora con dos expresidentes disponibles?

—Nosotros no lo vemos negativo. La presidenta es un liderazgo que articula, un liderazgo que convoca y desordena al oficialismo. Imagínese que un día toda la derecha está dando vueltas en círculo. Hoy hay más preocupación en la derecha que en cualquiera de los partidos de la oposición porque ellos saben que la figura de la presidenta Bachelet genera por sí misma un proyecto político. 

—La semana pasada, el senador Pedro Araya estampó su firma en la nueva reforma constitucional de seguridad. ¿Respalda la directiva del PPD el acuerdo suscrito por el senador Araya junto a los senadores Andrés Longton y Arturo Squella?

—Lo que ha hecho la directiva es valorar ese acuerdo porque en el proyecto más insigne de la agenda de seguridad, el senador Araya le proporcionó la derrota más dura al Gobierno. Hace un mes el presidente Kast dijo que no estaba disponible a retirarlo. Un mes después, el gobierno, retira el proyecto y no sólo eso: queda fuera de la discusión de su propio proyecto, lo que es inaudito. Por lo demás, el nuevo proyecto elimina todos aquellos aspectos que otorgaban facultades peligrosas al Gobierno. Entonces, en términos reales, este es un mejor proyecto que el proyecto que presentó inicialmente el Ejecutivo y que lo retiró.

—Si es mejor no habría motivo para que los otros senadores se abstengan de aprobarlo, ¿cierto?

—Nosotros creemos que cada senador del PPD y de la oposición está en su legítimo derecho de leer a fondo el proyecto y generar su propia reflexión. Por cierto, el propio senador (Ricardo) Celis, que también es militante del PPD, ha dicho que va a leer a fondo el proyecto para darse una opinión personal de si este es un mejor proyecto. Me parece que ese es el camino. 

—¿Pero no es una señal de confusión, o al menos de desorden, que eventualmente senadores del PPD estén votando el mismo proyecto de manera distinta?

—Eso no ha ocurrido. Lo que ocurrió fue que el senador Celis señaló que la negociación del senador Araya era a título personal. Pero él no dijo en ningún caso que iba a votar en contra del proyecto, porque ni siquiera lo conocíamos. El proyecto lo conocimos tiempo después de que comenzara la negociación entre Araya, Squella y Longton. Yo me quedo con lo que dijo el senador Celis: voy a estudiar a fondo el nuevo proyecto que presentaron los colegas a la Comisión de Constitución.

—¿La directiva va a dar libertad de acción para votar ese proyecto?

—Nosotros tenemos reunión de mesa el día de mañana. Lo que sí le puedo decir es que no van a haber instrucciones de partido. En la bancada del PPD, si alguno de los senadores o diputados no vota con toda la oposición, no es ninguna causal de reproche. Eso ha ocurrido siempre. Ojalá no ocurriera, pero la realidad es que va a seguir ocurriendo.

—¿Qué pasa con la coordinación con el resto de la coalición? El PS está por rechazar el proyecto mientras un senador PPD lo impulsa.

—Yo desdramatizo esa situación Lo que sí comparto con todos es que el Gobierno presentó un proyecto de ley sin preguntarle a nadie, y que terminó como terminó, y que además era no solamente innecesario, sino que además corrompía seriamente la democracia. Entonces, esa enervación que generó yo no la extrapolaría al nuevo proyecto. El nuevo proyecto tiene que ser analizado en su mérito.

—Usted menciona que fue un golpe duro para el Gobierno retirar esa reforma. Pero ¿no sería también una victoria para el Gobierno lograr dividir a la oposición en la agenda de seguridad?

—No sé si es una victoria cuando ni siquiera pudieron redactar el proyecto que era su nave insignia. Reconozco que si toda la oposición vota de manera conjunta, no solamente se ve mejor, sino que habla mejor de la oposición. Pero yo no aspiro a que el FA y el PC voten como yo quiero. Yo aspiro a que tengamos un conglomerado en el que ellos puedan representar sus valores y que pase lo mismo con el PPD.

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