El Hospital Clínico de la Universidad de Chile concretó un hito en su historia al realizar el primer trasplante hepático con donante vivo, donde Nury Morales dio parte de su hígado para salvar a su madre.
La joven de 33 años explicó que vio cómo el daño hepático crónico de origen metabólico que afectaba a su progenitora se fue agravando con el paso de los años.
“Empezó con esteatosis, que derivó en una esteatohepatitis, la cual finalmente progresó hacia un daño hepático crónico con el desarrollo de diversas complicaciones: ascitis refractaria, encefalopatía recurrente y peritonitis bacterianas espontáneas a repetición, todas las cuales requirieron manejo hospitalario, con ingresos cada vez más frecuentes en nuestra institución”, explicó el Dr. Carlos Mandiola, cirujano que realizó el trasplante.
Dado que el puntaje de la gravedad de la mujer era bajo, su posición en la lista de trasplantes era baja, por lo que se le ofreció a la familia esta posibilidad, una intervención poco frecuente en nuestro país.
“Un procedimiento de alta complejidad que representa una modificación técnica del trasplante hepático habitual. Consiste en utilizar como injerto una porción del hígado obtenida de un donante vivo, que tiene que cumplir ciertas características clínicas, médicas y anatómicas que posibiliten la donación. En ese contexto, se abrió la posibilidad de estudiar algún donante dentro de su grupo familiar para una cirugía de donación de hígado y su hija no solo se ofreció, sino que cumplió con todas las características requeridas”, detalló el facultativo.
Este trasplante hepático además fue posible gracias a la Ley 21.621, que articula al Hospital Clínico con la red pública, facilitando que pacientes de Independencia, Renca y Tiltil accedan a distintas prestaciones.