Ante cualquier emergencia, la mayoría de los jóvenes chilenos llaman a su madre. Así lo demuestra un reciente estudio del Instituto de Ciencias de la Familia de la Universidad de Los Andes.
En casi todos los segmentos socioeconómicos consultados -salvo uno- el patrón se repite: los jóvenes chilenos de entre 18 a 34 años son propensos en un 49% a llamar a su madre ante alguna emergencia.
El segmento disidente, el ABC1 -el grupo socioeconómico de mayores ingresos y alto nivel educativo- optó, en la mayoría de los casos, por llamar a su pareja ante situaciones hipotéticas urgentes.
Ante otras situaciones en la que se requiera apoyo, un 72% de los encuestados acuden a su familia directa. Esta elección se repite en un 60% en los casos en los que el afectado necesita ayuda económica. En esta misma situación, solo un 15% acude a instituciones financieras.
La familia también aparece en el primer lugar de las preferencias (72%) cuando se requiere delegar el cuidado de los hijos y ante situaciones de vulnerabilidad emocional (61%).