El fiscal metropolitano sur, Héctor Barros, abordó los recientes casos de secuestros extorsivos que han tenido lugar en Chile, detallando la forma en que operan las bandas criminales y el perfil de las víctimas que buscan.
En conversación con Radio Universo, el persecutor aseguró que los blancos principales de los criminales son personas con capacidad de pago, particularmente pequeños comerciantes y empresarios que operan en comunas como Santiago, Estación Central, Recoleta e Independencia.
El fiscal Barros comentó cómo han cambiado los objetivos, señalando que en primera instancia las organizaciones buscaban migrantes que habían logrado cierta estabilidad económica en nuestro país o que estaban ligados al narcotráfico.
En este sentido, el persecutor detalló: “Si no pagaba era secuestrado, le piden $100 millones, paga $80, queda debiendo $20 y lo liberan. Si no pagaba nuevamente, lo volvían a secuestrar y le pedían otros $120 millones, los 20 que debía y los otros 100 por el nuevo secuestro”.
Este modus operandi posibilitaba a las organizaciones a generar un sistemas de cobros reiterados. No obstante, se cambió el foco para materializar este tipo de delitos, donde los emprendedores o pequeños comerciantes han sido los blancos de secuestros.
El perfil de las víctimas de secuestros y cómo operan las bandas criminales
“Buscan a personas que puedan pagar grandes sumas de dinero. Ellos van a comenzar pidiendo millones de dólares por la liberación”, explicó Barros.
Esto, en sectores donde las bandas poseen control territorial, lo que explica que los últimos casos se hayan concentrados en comunas mencionadas anteriormente o aledañas a ellas.
Si bien sostuvo que este fenómeno se ha dado en mayor parte “desde Plaza Italia para abajo”, el fiscal advirtió que esto se podría expandir a zonas de mayores ingresos. “Hasta que se den cuenta que pueden acceder a grupos que tienen más poder económico y que les permita con la logística que tienen, secuestrarlos (…) En algún momento, eso va a ocurrir”, expresó.
No obstante, sistemas de vigilancias, control urbano y cámaras de seguridad han hecho que las bandas no puedan instalar sus redes fácilmente en el sector oriente de la Región Metropolitana.
En cuanto a cómo operan las organizaciones que llevan a cabo secuestros, de acuerdo al Ministerio Público, suelen tener entre 12 y 15 integrantes, en su mayoría extranjeros.
Su estructura muchas veces incluye lideres que estén fuera de Chile y también cuentan con equipos encargados del secuestro, casas de cautiverio rotativas y grupos separados que manejan información compartimentada.