Secciones
Sociedad

Investigación en deuda: las causas que dificultan la lactancia materna no están lo suficientemente estudiadas

Dolor o una menor producción de leche son algunas de las causas que influyen en que mujeres deban considerar métodos mixtos o abandonar la lactancia materna, considerada beneficiosa tanto para la madre como para el bebé. Ninguna de ellas ha sido estudiada a cabalidad, advierten expertos.

Conocido es entre las madres y la población en general los beneficios que supone la lactancia materna. Sin embargo, el dolor que experimentan algunas mujeres en ese proceso y otras afecciones como la baja producción de leche pueden dificultarlo.

En Chile, según datos del Minsal recogidos por Unicef, en Chile el 55,3% de los bebés fue alimentado hasta los 6 meses sólo por lactancia materna, siendo que la recomendación general es que este proceso sea el exclusivo en ese periodo de tiempo. Un 30,8% fue amamantado complementado con otros alimentos como la fórmula infantil.

“La leche materna otorga protección para enfermedades altamente prevalentes en la infancia como problemas gastrointestinales como la diarrea y problemas respiratorios. Además, las madres que amamantan tienen protección contra algunos cánceres como el de mamas y ovarios. A mayor lactancia, mayor beneficio, por eso los profesionales de la salud siempre promovemos la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, y de manera complementaria hasta que la madre y su hijo(a) decidan”, relata a EL DÍNAMO la académica de la Escuela de Enfermería UDP y fundadora de la Clínica de Lactancia de la misma casa de estudios, PauIina Araya.

Un artículo publicado por The Economist, hace hincapié en que pese a que las principales partes del cuerpo tienen su especialidad las glándulas mamarias carecen de un campo de estudio propio, pese a que están presentes en la mitad de la humanidad y en que dos de cada cinco madres enfrentan problemas en un asunto tan beneficioso como es amamantar.

También, según el citado medio, pese a que se estima que solo el 5% de las mujeres sufren problemas para producir leche, estudios recientes proyectan que esa cifra puede llegar al 10% o 20%. Las causas son aún más complejas, pues abarcan desde aspectos genéticos u otros que son difíciles de tratar en el embarazo como la diabetes, la obesidad y trastornos autoinmunes.

Un campo poco explorado

Araya coincide con el diagnóstico de que faltan estudios en este campo y revela: “Recientes investigaciones realizadas en animales (ratas) han revelado de manera preliminar otras posibles causas de la menor producción de leche entre las que se encuentran un menor número de células productoras de leche (galactocitos), daño en la placenta y variantes genéticas que afectarían nutrientes claves de la leche materna”.

“Una experiencia interesante es la utilización de sondas portátiles para medir la presencia de sodio en la leche materna y la relación sodio potasio. El sodio es un predictor de mal funcionamiento de los galactocitos y niveles anormalmente altos en una madre con baja producción podrían indicar un problema biológico subyacente, como el retraso en la lactogénesis II o ‘bajada de la leche’ después de las 72 horas postparto. Incorporar el uso de este tipo de dispositivos permitiría a los profesionales contar con información crucial para ofrecer intervenciones individualizadas“, añade.

Detrás del dolor persistente en la lactancia materna también se esconde una deuda. Un estudio del Academy of Breastfeeding Medicine afirma que la bibliografía sobre el dolor persistente en el pezón o la mama es limitada, y que se necesitan estudios científicos sobre la valoración y el tratamiento de casi todas las causas posibles. También repara en que no exista una valoración normalizada del dolor mamaria para comparar los estudios sobre su intensidad y tratamiento.

En este caso, Araya comenta que “si bien una de las principales causas de dolor al amamantar es un agarre al pecho superficial o subóptimo, en casos donde el dolor persiste, también es importante indagar en mayor profundidad, ya que existen otras variadas causas como problemas de la piel (eccema), vasoespasmo (condición en la que se produce una vasoconstricción mamaria), infecciones de la piel, y grietas secundarias por ejemplo a un la presencia de un frenillo sublingual restrictivo en el lactante”.

“Toda esta información es poco conocida y difundida aún por profesionales de la salud, por lo que divulgar información científica clave puede marcar una diferencia. Lo anterior nos demuestra que falta mucho por investigar, pero nos permite entender que frente a un problema de lactancia debemos profundizar un poco más en las causas y evitar transmitir culpa a la madre o pensar ‘que algo no está haciendo bien’. Es importante recordar que cuando la lactancia falla muchas usuarias sienten que ‘fracasaron como madres'”, añade.

Combinar métodos

En atención a estas dificultades, muchas madres han optado combinar la lactancia tradicional con la fórmula artificial. “Si la madre elige amamantar de manera mixta, no significa que esa leche no entregue beneficios, los entrega, pero el beneficio siempre será mayor dependiendo de la exclusividad y duración de la lactancia”, aclara la académica de la Escuela de Enfermería.

La práctica de lactancia diferida o indirecta, que consiste en que la madre extrae leche materna y se la entrega a su hijo(a) a través de un sistema de alimentación, muy popular hoy en día entre las madres, es una opción válida que en muchos casos permite la mantención de la lactancia, que de otra manera no sería posible. En estos casos también es importante que las usuarias busquen apoyo especializado para practicar con éxito este tipo de lactancia que tiene sus propios desafíos y que de todas maneras es muy superior al uso de las fórmulas artificiales”, resalta.

Notas relacionadas