Secciones
Sociedad

¿Qué se están acabando? ¡Por favor!

Pese a lo que algunos suponen, las revistas impresas no son hoy apenas unas elegantes trincheras creativas. Cuentan, todavía, con un amplio y creciente mercado. Como los vinilos, viven un segundo aire tras años de profunda crisis y han conseguido reinventarse con resultados sorprendentes. ¿Qué representa el fenómeno? Una reconfiguración profunda, marcada por la especialización y la calidad premium.

Para partir, quiero sacarlos de un error. Las revistas de papel no sólo no están desapareciendo: viven un segundo aire, un renacimiento silencioso, una terca resistencia que no tiene nada de nostalgia. . Cada mes siguen apareciendo, en todo el mundo, más y más publicaciones en papel. Revistas que inspiran y que desafían la lógica algorítmica del presente. Revistas que construyen comunidad, que curan contenidos con sentido y que proponen otras formas de leer, de mirar y de pensar. Porque como pasa siempre cuando hablamos de industrias creativas, el desafío para los contenidos, más allá de las plataformas, sigue siendo el mismo: contar una buena historia. Y que ojalá se vea bonita.

Partamos por admitir lo siguiente: las revistas en papel parecían destinadas a extinguirse. En la primera década de los 2000, el formato digital mostraba al mundo sus infinitas posibilidades mientras los productos impresos se preparaban para decir adiós. Era el fin de una era, con muchas revistas despidiéndose para siempre. Sin embargo, al día de hoy las revistas en papel —contra todo pronóstico— no han desaparecido en absoluto. De hecho, tras años de profunda crisis, han conseguido reinventarse con resultados sorprendentes.

La industria de las revistas de papel en 2026 vive una reconfiguración profunda, muy lejos de la desaparición y marcada por la especialización y la calidad premium. Aunque el consumo de papel para lectura ha caído un 4% anual en años recientes, el formato impreso ha sobrevivido al transformarse en un producto de colección, lujo o nicho (llámelo como quiera) mientras la publicidad digital viene bajando.

Las tendencias que mandan

Las revistas impresas que son exitosas en la actualidad se caracterizan por una producción pequeña, artesanal y meticulosa, buen diseño y fotografía de alta calidad (a veces también estupendas ilustraciones como parte de su identidad, como el New Yorker o nuestra revista), convirtiéndose a raíz de ello en objetos duraderos, de colección, y no de consumo rápido.

Hoy, a diferencia de las publicaciones generalistas de otros tiempos (Qué Pasa, Capital), triunfan las publicaciones sobre temas específicos (viajes, moda, relojes, fútbol, gastronomía, política), los productos sobre tribus, más focalizados y especializados (Joia), o las revistas que, aún con temas más generales en sus contenidos, ofrecen información detallada, reconocidas plumas, análisis profundo y reportajes de larga extensión (Revista D)… algo que, según todos los estudios, el lector prefiere ver en papel frente a la fatiga visual que genera la pantalla de teléfonos o celulares (¿o acaso no le duele la cabeza cuando pasa mucho tiempo rendido al algoritmo y los reels?).

A pesar de la baja en circulación específica, las revistas impresas siguen sien- do una fuente significativa de ingresos (aportando el 76% del total en algunas editoriales hacia el 2026). Ya no hay tantos ejemplares como antes de una misma revista, pero la suma total sigue siendo enorme. El mercado de publicación de revistas, se calcula, tendrá una tasa de crecimiento anual del 2% entre 2025 y 2033, lo que indica a que es, a lo menos, un mercado estable. La tendencia de hoy, eso sí, es imprimir on demand, solo lo justo para evitar stocks innecesarios, aumentando la eficiencia y la sostenibilidad. Hoy puedes saber con exactitud a quién vas a llegar, dónde vive, qué edad y qué estudios tiene, cuáles son sus gustos… y actuar en función de eso sin perder la energía, el tiempo y el dinero que implica disparar a la bandada.

Qué hacemos con la Inteligencia Artificial

En 2026, obviamente la IA es parte de la preocupación y del flujo de trabajo de las revistas, pero ojo, salgamos de otro error muy común: no para sus contenidos, que siguen siendo más valorados mientras más artesanales o personales sean. Su utilidad es clave para otras etapas del proceso: administración, corrección, traducción, archivo, análisis de datos, personalización de clientes, paquetes de suscripción flexibles y, en algunos casos, para la generación de contenidos técnicos o repetitivos como carteleras o rankings.

La IA, entonces, no es un problema para las revistas, sino un mero asistente de ocasión: frente a la saturación de contenidos —y la especialización que requiere y busca el mercado más sofisticado— el “club del papel” se revaloriza como un filtro de calidad y sobre todo de confianza, donde el criterio editorial de los humanos sigue siendo crucial. Para muchísimos lectores no es lo mismo un influencer que un profesor universitario, un senador, un diputado o un premio Nobel. Y mucho menos un robot, que podrá recopilar más datos sueltos, pero que hasta aquí sigue siendo un pavo y un ignorante al lado de un profesional con años de circo.

Retos y panorama económico

La inestabilidad geopolítica y el aumento de los precios de la energía y la celulosa han presionado los costos de impresión, ciertamente. No es fácil trabajar con el papel. Por eso hoy son tan importantes las ediciones “artesanales” o de lujo.

Usted lo habrá visto en los aeropuertos: hoy existen más de 27.000 títulos de revistas en circulación en todo el mundo (probablemente más, porque los últimos datos fidedignos son de 2023). Sólo en Estados Unidos hay más de 7.000 títulos de revistas, entre impresas y digitales, mientras que en Europa hay más de 8.500 revistas activas, con Alemania, el Reino Unido y Francia a la cabeza en circulación. La región de Asia-Pacífico, liderada por Japón, China e India, cuenta con más de 6.000 títulos en circulación, que atienden a una base de lectores cada vez más diversificada.

Y si bien las revistas digitales están experimentando un rápido crecimiento —ya que el 40 % de los lectores menores de 35 años prefieren las suscripciones exclusivamente digitales— a medida que la impresión y el formato digital convergen, los modelos de publicación híbridos representan más del 20 % de los nuevos lanzamientos, combinando ediciones físicas con contenido digital para impulsar la participación y la retención de suscriptores. Llegar a una oferta de 360 grados, en distintas plataformas, es hoy la ambición clave: lograr que conviva la versión digital con una versión papel/de lujo, más charlas, videos, canales de YouTube, podcast y carruseles de Instagram.

En Europa, por ejemplo, la inversión se está orientando claramente hacia la combinación de revistas de papel con suscripciones digitales. Más del 40 % de las principales editoriales europeas ofrecen paquetes multimedia que integran revistas, sitios web de noticias y podcasts bajo una única suscripción. Un modelo que ha resultado atractivo para más de 20 millones de suscriptores, que han valorado el acceso multiformato.

Las ediciones personalizadas por IA también son tendencia, con más de 500 marcas que ofrecen publicaciones basadas en los intereses de los lectores: más del 20 % de los suscriptores ahora optan por listas propias de contenidos que se van adaptando cada mes.

Otro campo innovador que ha avanza-do en los últimos años son las funciones de realidad aumentada (RA), que superpone de manera interactiva elementos digitales del mundo real —como imágenes y textos— con la realidad virtual en modelos 3D. Más de 200 revistas de lujo y moda añadieron experiencias de Realidad Aumentada el año pasado, permitiendo a los lectores escanear páginas para demostraciones de productos o enlaces de compra instantánea con pruebas inmediatas. Ej: IKEA permite ver como quedarían sus muebles de manera virtual en un espacio determinado antes de comprarlos.

Las editoriales también están experimentando con ediciones de audio inmersivas. Solo en Norteamérica, más de 50 títulos importantes ofrecen ahora versiones de revistas en audio, pensadas para quienes se desplazan a diario caminando, en auto, bus, avión o tren, o para quienes realizan varias tareas a la vez en su casa o en una oficina. Estos avances posicionan a las revistas como experiencias multisensoriales y multiformato, en lugar de productos estáticos. Con la lectura móvil y la lectura híbrida como estándar entre los lectores menores de 35 años, las nuevas líneas de productos seguirán evolucionando hacia la interactividad, la personalización y la sostenibilidad, pero sin perder los contenidos, el prestigio y la credibilidad que las ediciones impresas han ofrecido durante tanto tiempo. Lo importante es entender eso: la nave madre y el secreto del triunfo es la calidad y por ende el prestigio de los contenidos y de quienes los proveen.

Es tan así, que un reciente informe de la FIPP (Red Global de Editores de Medios fundada en 1926 que estudia y vigila las prácticas de la información) señala que la evolución a “solo digital” sigue siendo un punto final aún lejano para la industria, y que incluso tendencias como “digital first” están en proceso de revisión ante la evolución que está teniendo el mercado.

Las ediciones impresas de las revistas siguen representando un 80% de to-dos los ingresos de la industria, con una tendencia a reducirse levemente hasta un 75% en 2026, según revela este mismo estudio, titulado “The future of print: defining the new role of magazines in todays media mix” (“El futuro de la prensa: definiendo el nuevo rol de las revistas en el panorama actual de medios”).

Según la FIPP, “la cuota que corresponde a la impresión en los ingresos de los principales sectores de medios escritos es actualmente mucho más alta de lo que muchos podrían asumir. Puede que la cuota de la impresión está reduciéndose, pero no tan rápido como muchos creen”.

El informe recuerda que “esto sucede mientras el crecimiento de los ingresos digitales está desacelerándose, lo que lleva a la necesidad de reenfocar la extensión de la vida de las ediciones impresas”.

¿La gente todavía lee en papel?, se pregunta el informe. Aunque el medio impreso está claramente amenazado, “todavía tiene un lugar muy importante (y a menudo subestimado) en los hábitos de lectura”, sostiene. Los lectores activos de revistas se dividen en cuatro amplias categorías que reflejan diferentes modelos de publicación, según los clasifica la investigación, cada uno con comportamientos de lectura y compra muy distintos:

  • Lectores “solo de ediciones impresas” Lectores “primero de ediciones impresas”
  • Lectores “primero de ediciones digitales”
  • Lectores “solo de ediciones digitales”

Teniendo en cuenta esta tipología, “se percibe la sensación entre los consumidores de que las revistas impresas siguen siendo las mismas, con las características táctiles, inmersivas, atractivas y creativas que las convierten en un oasis tangible en un mundo digital cada vez más estéril y ruidoso. Las noticias digitales son cada vez más fragmentadas y mercantilizadas, en marcado contraste con las revistas”, señala el informe.

A este respecto, apunta a que hoy existen dos tendencias claras en el mercado que pueden extender la vida de las ediciones impresas: la impresión premium, basada en volúmenes más bajos, pero de mayor calidad y a precios más altos y la reducción de costos de impresión, eliminando los antiguos modelos masivos de negocio, que conducen esencialmente a una muerte lenta.

Según el informe, la perspectiva de los anunciantes sobre la impresión “se está volviendo cada vez más positiva, especialmente en actividades de creación de marca donde la atención, el compromiso y la seguridad de la marca hoy son un problema”.

Lo importante es entender cuanto antes que analógico y digital no son antagónicos, sino complementarios. En este sentido, el camino hacia la especialización y hacia productos elaborados con cuidado y rigor, productos que sean bellos de tener y conservar en el tiempo, es el punto clave.

Los anunciantes

En 2023, las suscripciones globales a revistas de pago superaron los 350 millones, de las cuales casi el 43% correspondían a formatos híbridos (digital y papel).

El creciente número de usuarios de smartphones —más de 5.000 millones en todo el mundo— impulsa aplicaciones que hacen que las revistas digitales sean accesibles a un público más joven. En Norteamérica, más del 50 % de los millennials se suscriben al menos a una revista digital o híbrida cada año. Europa observa tendencias similares, con más del 30 % de las ventas de revistas procedentes de plataformas digitales.

Sin embargo, y este es el dato clave, el papel se mantiene fuerte. Se venden más de 250 millones de ejemplares impresos al mes en los segmentos de estilo de vida, actualidad política y cultural, viajes, deportes, diseño, arquitectura o moda. Es decir, 3 mil millones de revistas impresas al año. No es poco para cualquier producto de cualquier área.

Las publicaciones impresas de nicho y de lujo dirigidas a lectores de altos ingresos siguen registrando una demanda estable, y casi el 70 % de los lectores de prensa afirman que aún prefieren la experiencia táctil de las ediciones físicas.

Mientras tanto, los anunciantes gastaron más de 15 mil millones de dólares en anuncios de revistas en 2023, con más del 55% de ese gasto destinado a ediciones impresas de alta circulación (los anunciantes valoran los espacios publicitarios premium en prensa escrita por su credibilidad percibida y su alcance segmentado), lo que llevó a las editoriales a mejorar los estándares de impresión de alta calidad, ampliar las tiradas de ediciones especiales y lanzar números limitados premium que generan mayores ingresos publicitarios.

Las obvias restricciones

Todo lo anterior no implica que no haya problemas: las casas editoriales de prensa escrita siguen enfrentándose al aumento de los costos de papel, tinta y reparto. Entre 2021 y 2023, el costo de las materias primas para revistas de alta calidad impresas en papel subió casi un 15 %. Los gastos logísticos para la distribución global también aumentaron un 10 % debido al alza del precio del combustible. Esta presión sobre los costos ha obligado a muchas editoriales medianas a reducir la frecuencia de impresión, pasarse completamente al formato digital o bajar los sueldos contratando personal que mezcla a gente muy joven con gente muy experimentada, casualmente los nichos que muestran más ganas y cobran menos a diferencia de los millenials (lo que no deja de ser una bendición, agrego yo: encargar un artículo a una buena pluma es un ahorro en el tiempo de edición realmente notable).

En esos marcos, el desafío sigue siendo equilibrar el atractivo de la impresión de alta calidad con la expansión digital. Los anunciantes de alta gama siguen valorando la publicidad impresa de calidad y el tipo de lectores al que acceden, por lo que hoy más del 60 % de las marcas de lujo destinan mayores presupuestos a anuncios en revistas de papel.

El escenario, entonces, está y es positivo, pero las editoriales deben entender que al mismo tiempo es muy importante invertir fuertemente en plataformas digitales (podcast, programas en video, aplicaciones móviles), en la extensión de contenidos (charlas y eventos) y el análisis de los usuarios para adaptarse a los cambios en los hábitos de lectura.

¿Cómo que se están acabando?

Meredith Corporation sigue siendo uno de los actores más destacados del mercado de revistas con cerca de 40 marcas activas que llegan a más de 120 millones de lectores mensuales solo en Estados Unidos. La cartera de la compañía incluye títulos líderes de estilo de vida y decoración que, en conjunto, distribuyen más de 50 millones de ejemplares impresos al año, además de millones más a través de suscripciones digitales e híbridas. Ej: People, FoodandWine, Travel and Leisure o Country Home.

Hearst Communications, por otro lado, publica más de 25 revistas importantes, distribuyendo más de 300 millones de ejemplares anuales a través de canales impresos, digitales e híbridos en todo el mundo. La compañía lidera segmentos como moda, salud y lujo, con títulos emblemáticos que alcanzan más de 60 millones de lectores digitales únicos al mes, además de sólidas ventas por suscripción. Ej: Cosmopolitan, Elle, Esquire, Harpers Bazaar, Marie Claire y Car and Driver.

Lo mismo Conde Nast, dueña de las emblemáticas Vogue, Vanity Fair, GQ, Arquitectural Digest (AD) y New Yorker.

Lo siento: Runway, la revista de Mi- randa Priestly y Andrea Sachs en “El diablo viste a la moda”… no existe.

Finalmente, la sostenibilidad

Este es otro factor a tomar en cuenta. Solo en 2023, más de 500 editoriales a nivel mundial modernizaron sus instalaciones de impresión con tecnología más ecológica y prensas digitales para cumplir con sus objetivos de sostenibilidad. En Norteamérica, se invirtieron más de 500 millones de dólares en la modernización de imprentas tradicionales para dar so- porte a tiradas más pequeñas y personalizadas que reducen el exceso de inventario y residuos hasta en un 30 %.

Mientras tanto, las editoriales más pequeñas están atrayendo a “inversores ángeles” o fondos especializados que buscan centrarse en revistas ecológicas, con ediciones en papel reciclado que atraen a anunciantes preocupados justamente por la sostenibilidad.

Los materiales de impresión sostenibles también están impulsando nuevas líneas de productos. Más del 35 % de las editoriales globales utilizan papel reciclado o tintas a base de soya para reducir su huella de carbono. Y algunas editoriales especializadas lanzaron tira- das totalmente biodegradables este año, produciendo más de dos millones de ejemplares con envoltorios sin plástico y con envases compostables.

Notas relacionadas







¿Qué se están acabando? ¡Por favor!

¿Qué se están acabando? ¡Por favor!

Pese a lo que algunos suponen, las revistas impresas no son hoy apenas unas elegantes trincheras creativas. Cuentan, todavía, con un amplio y creciente mercado. Como los vinilos, viven un segundo aire tras años de profunda crisis y han conseguido reinventarse con resultados sorprendentes. ¿Qué representa el fenómeno? Una reconfiguración profunda, marcada por la especialización y la calidad premium.

Felipe Bianchi