La noche de este jueves, un grupo de cuatro delincuentes menores de edad, irrumpió en la residencia de Iván Aróstica, en la comuna de San Miguel, para intentar un turbazo. Sin embargo, el ex presidente del Tribunal Constitucional usó su arma debidamente inscrita para repeler a los asaltantes.
Producto de esta situación, uno de los delincuentes, de 14 años, resultó muerto. Por su parte, otros dos antisociales, de 14 y 15 años, fueron heridos, mientras se logró la detención de un niño de 11 años que era parte de la banda.
A estos se sumaron dos adultos que estaban en las afueras del domicilio, los que esperaban a sus compañeros en autos para concretar una eventual huida.
Hasta el lugar llegó una mujer, quien alegó ser la madre del joven antisocial abatido.
Luego de lo sucedido, Iván Aróstica entregó su versión de los hechos, indicando que dispararon desde tres puntos, aseverando que los adultos que estaban esperando a los menores también fuego. Uno de estos vehículos apareció en Ñuñoa.
“Estoy sufriendo lo que sufren muchas familias chilenas, ninguna excepción, no me veo como un personaje especialmente víctima. Es lo que estamos sufriendo la mayoría de las personas y hay que afrontar esta situación y proteger a la familia”, declaró el ex presidente del Tribunal Constitucional.
En esta línea, dejó en claro que lamenta que uno de los involucrados resultara muerto: “Estoy muy apenado por esa situación, no es para sentirse orgulloso, no se trata de ser jactancioso, lo lamento, pero eran ellos o mi gente, y ahí yo no tengo ninguna duda”.
“Esto es legítima defensa privilegiada, me parece que está claro. Hay que asumir que hay gente que tiene armamento de distinto calibre, que están actuando como una operación casi comando de entrar a una casa. Ya no es un turbazo de gente necesitada que está muerta de hambre, donde uno pudiera entender. No, pareciera más una operación. Pero confío en que la Fiscalía va a hacer su trabajo”, aseveró Iván Aróstica.