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Atacama se prepara para el que podría ser el mayor Desierto Florido del que se tenga registro

El gobernador Miguel Vargas adelantó que en las próximas semanas se impulsará la postulación del Desierto Florido como Patrimonio de la Humanidad, con el fin de proyectar internacionalmente el fenómeno como un elemento identitario de Atacama.

Toda la franja costera de la Región de Atacama, desde Chañaral por el norte hasta Freirina por el sur, presenta floración, en una temporada que se proyecta como la mayor del Desierto Florido desde 1997 y que podría superar todos los registros disponibles del fenómeno.

Según las proyecciones de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), la superficie florecida alcanzaría hasta 15.000 kilómetros cuadrados, una extensión comparable a toda la Región Metropolitana. El fenómeno comenzó tras las lluvias del último invierno y se prolongaría hasta fines de noviembre o comienzos de diciembre.

El gobernador regional, Miguel Vargas, encabeza la estrategia con que Atacama se prepara para recibir a los visitantes, con promoción turística y mejoras en los servicios. Las mismas lluvias que provocaron aluviones y pérdidas en la región son las que hoy sostienen la floración.

“Si bien Atacama es la región del Desierto Florido, es un atractivo que tiene Chile y que sale al mundo. Hay mucha gente que se maravilla con esto y es parte de las bellezas que tiene Chile en cada rincón. Tenemos grandes expectativas con la cantidad de visitantes que vamos a tener en la Región de Atacama”, señaló la autoridad regional.

Mucho más que un parque

Las rutas del Desierto Florido recorren las comunas de Chañaral, Caldera, Copiapó, Vallenar, Huasco y Freirina. Dentro de ese territorio, el Parque Nacional Llanos de Challe y el recientemente creado Parque Nacional Desierto Florido resguardan algunos de los sectores más emblemáticos del fenómeno. Sin embargo, la floración se extiende mucho más allá de sus límites: planicies costeras, quebradas, bordes de caminos y extensos terrenos sin protección oficial forman parte de la misma temporada.

Por eso, el llamado de las autoridades es a un turismo responsable en todo el territorio, no solo dentro de las áreas protegidas: no transitar con vehículos sobre los sectores florecidos, no extraer plantas ni bulbos y desplazarse únicamente por caminos y senderos habilitados.

Pablo Quilodrán, director ejecutivo del Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN Atacama), precisa que lo excepcional de esta temporada es su extensión: las flores cubren prácticamente toda la costa regional. “Es bien impresionante el fenómeno. El entorno del aeropuerto, que normalmente se ve árido, hoy está completamente verde, como una cancha de golf”, describe, en referencia al aeródromo Desierto de Atacama.

Quilodrán distingue además entre las planicies, grandes terrazas que adquieren el aspecto de un prado, y las quebradas, donde se concentra la mayor diversidad de especies. Más de 200 especies forman parte del fenómeno, entre ellas añañucas, suspiros, huillis y la garra de león, cuyas semillas y bulbos permanecen bajo la arena durante años a la espera de la lluvia.

La floración es solo la cara más visible de un proceso que involucra a todo el ecosistema. La aparición masiva de insectos, en particular de polillas, impulsa un aumento de lagartijas, otros reptiles y murciélagos, en una red que alcanza también a mamíferos mayores como el guanaco. Sus efectos son visibles incluso a orillas de la ruta entre Caldera y Copiapó.

Desierto Florido: rumbo a la Unesco

El gobernador Miguel Vargas adelantó que en las próximas semanas se impulsará la postulación del Desierto Florido como Patrimonio de la Humanidad, con el fin de proyectar internacionalmente el fenómeno como un elemento identitario de Atacama. La iniciativa busca unir la protección del medio ambiente con la diversificación de una matriz productiva que hoy depende en gran medida de la minería.

“La idea es transformar el Desierto Florido en patrimonio de la humanidad. Queremos pasar de un fenómeno natural a una categoría de protección de carácter mundial a través de la Unesco. Para eso tenemos que ir dando pasos que suponen algunas acciones. Ya partimos, y fue una decisión importante, con la creación del Parque Nacional Desierto Florido”, señaló.

El parque nacional constituye un primer paso de protección formal sobre una porción representativa del fenómeno, cuya extensión total abarca un territorio muchas veces mayor a lo largo de la región. Según las estimaciones, el peak de la floración se concentrará entre el 15 de octubre y el 15 de noviembre, período en que se espera la mayor densidad de especies en flor y la mayor afluencia de visitantes.

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