Secciones
Tech

NASA prueba en el desierto de Atacama próximo robot que irá a Marte

La agencia espacial de EEUU se mostró encantado por el “aspecto marciano” del desierto chileno, por lo que nuevamente decidió probar sus rovers en el norte del país. Esta vez, se trata de “Zoe”, el que viajará a Marte el 2020.

Si tuviéramos que encontrar el lugar más parecido a Marte en la Tierra elegiríamos Río Tinto, en España, o el desierto de San Pedro de Atacama, al norte de Chile. Aquí, en el lugar más seco del mundo, las precipitaciones rondan los cero milímetros anuales y hay zonas donde no ha llovido en 400 años.

Los científicos de la NASA están encantados con este páramo de aspecto ‘marciano’, así que desde hace años prueban sus ‘rovers’ y hacen algunos experimentos en el desierto más antiguo del mundo. ‘Zoe’, un robot que la NASA enviará en una misión al planeta rojo en 2020, ha sido el último vehículo espacial en aterrizar en Chile.

El robot explorador inició sus pruebas el pasado 15 de junio de la cordillera de Domeyko, a una altitud de 2.800 metros y a unos 210 kilómetros al sureste de la ciudad minera de Antofagasta, la capital regional. El vehículo, conducido remotamente desde EEUU, pretende recorrer un total de 45 kilómetros durante su primer viaje terrestre de este año.

‘Zoe’ llegó hace unas semanas a Antofagasta procedente de Estados Unidos. El robot fue ensamblado en el Laboratorio de Robótica de la Universidad Católica del Norte, que junto a la NASA, SETI CSC, JPL (Jet Propulsion Laboratory) y Carnegie Mellon University, entre otras entidades internacionales, participan en el proyecto.

Notas relacionadas








Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

El punto no es volver sin más a la municipalización ni sostener que la gestión privada sea siempre mejor. Sería reemplazar un dogma por otro. La cuestión es más sencilla: si un municipio administra bien sus colegios, ¿por qué obligarlo a entregarlos? Si una organización sin fines de lucro puede gestionar adecuadamente un establecimiento público bajo financiamiento, reglas y fiscalización estatal, ¿por qué impedirlo?

Foto del Columnista Juan José Llorente Juan José Llorente