¿Puede la Maratón de Santiago salvar nuestra democracia?
La corrida de este domingo nos ofrece un espejo de lo que podríamos ser. Nos comunica que, más allá de si eres progresista o conservador, existe un valor superior en el reconocimiento del esfuerzo del otro. El desafío es dejar de mirar estos eventos como oasis pasajeros y empezar a entenderlos como el estándar de convivencia al que debemos aspirar.