El año en que perdimos la inocencia digital
El 2016 representó el último refugio de una autenticidad digital sin pretensiones. Cruzamos un umbral donde la espontaneidad de las stories y la exploración análogo-digital de Pokémon GO definieron la conexión, antes de que la curatoria extrema y el marketing calculado transformaran nuestro registro cotidiano en un frío activo algorítmico.
Luis Bellocchio