"Es igual, pero no es lo mismo", por Santiago Maco
“Se llama Luisa. Es mayor que yo y muy guapa. Es súper musculosa”. La cara de mi amigo Alejandro quedó por tierra. Hacía tres años que yo no tenía un romance oficial y esta noticia le cayó como un ladrillo en la cabeza. “Y es italiana. Llevo una semana hospedado con ella en el Hotel Carrera”. Su rostro se contrajo como el de Gadafi, en un rictus de botox y ojos en la nuca. Mira las coincidencias. “Justo una semana antes de partir a estudiar a Europa conozco a una italiana de vacaciones en Santiago y me enamoro”.
Redacción