¡Derechos humanos, vergüenza del tirano!
Durante la dictadura la frase que sirve de título a este texto era reiterativa, lanzada en marchas y protestas contra el régimen, fue una especie de grito de desahogo, una forma de enrostrarles a los militares y especialmente a Pinochet, la rabia contenida por las torturas, desapariciones y todas las formas atroces en que se violaron los derechos humanos. Había razones de sobra para gritarla con fuerza.
Columnista