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Sostenes: una relación amor/odio

No diría que soy pechugona, tengo unas pechugas decentes que después del nacimiento de mi hijo quedaron estiradas ligeramente hacia abajo (me niego a decir ‘caídas’), pero antes tenía mucho menos

No diría que soy pechugona, tengo unas pechugas decentes que después del nacimiento de mi hijo quedaron estiradas ligeramente hacia abajo (me niego a decir ‘caídas’), pero antes tenía mucho menos, lo que me permitía andar siempre sin sostenes, algo de lo que de verdad disfruto.

Me carga ponerme sostenes la verdad, y cuando estoy en mi casa casi siempre ando sin, pero en cuanto tengo que salir, ahí se complica la cosa porque no sé si será mi paranoia o qué, pero siento que si ando sin sostenes, todos se dan cuenta y me andan mirando las pechugas, hasta mi mamá siempre me decía “andas pidiendo que te agarren las pechugas” (nunca conocí a nadie que le agarraran las pechugas en la calle, pero bueno), y es cierto que las veces que me atrevo a andar por la vida sin sostenes, a pesar de que encuentro que la caída de los pechos se ve muy bonita sin sostenes al natural, me siento incómoda, pero no físicamente incómoda, sino socialmente…

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Foto del Columnista Arturo Hasbún Arturo Hasbún