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La maldición de México: nunca ha ganado un partido inaugural de un mundial

La estadística no acompaña al conjunto azteca, quienes han dado el puntapié inicial en siete ocasiones anteriores y nunca han logrado vencer.

Se dice que el fútbol une a todo el mundo y sin duda esa premisa se cumple. Hoy los televisores de cada hogar se encenderán al mismo tiempo para presenciar el partido inaugural de la 23° versión del Mundial de Fútbol, el cual tiene por primera vez en su historia a tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá.

Y aunque en esta oportunidad el torneo estrena un formato inédito al pasar de 32 a 48 selecciones, sumando 104 partidos totales, hay algunas situaciones que tal parece se han resistido a cambiar con el paso del tiempo, como la mala racha que persigue a los mexicanos en partidos inaugurales.

De las siete ocasiones en las que la escuadra tricolor ha abierto la cita planetaria, en ninguna ha logrado obtener un triunfo. Este antecedente es, para los más supersticiosos, un factor a considerar hoy, cuando disputen su octava oportunidad frente a un rival ya conocido: la selección de Sudáfrica. Ambos combinados ya dieron el puntapié inicial en el Mundial de 2010, en un encuentro que terminó en un tibio 1-1.

La “Tri, por tercera vez anfitrión del Mundial, llegará al renombrado Estadio Ciudad de México (anteriormente Estadio Azteca) con la esperanza de sumar sus primeros tres puntos en casa aun cuando las estadísticas no están de su lado.

La deuda pendiente con Memo Ochoa

Cuando los mexicanos clasificaron al mundial de Sudáfrica 2010, de seguro no se esperaban enfrentarse directamente a los dueños de casa en la jornada de apertura.

En aquel entonces el entrenador Javier Aguirre, quien actualmente mantiene dicho puesto, sorprendió a todos al dejar en la banca a quien parecía ser carta segura del encuentro, Guillermo “Memo” Ochoa, colocando en su lugar al veterano Óscar Pérez.

Y aunque el “Vasco” Aguirre no ha dado luces definitivas sobre la oncena titular para el debut de hoy, la afición espera que esta vez rescate a Ochoa del banquillo. Esta sería la oportunidad perfecta para saldar una deuda histórica frente al mismo rival y en el mismo escenario inaugural, pero 16 años más tarde.

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