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Klaus Schmidt-Hebbel: “La destrucción de empleos por efecto de la IA aún no se ve ni aquí ni en la quebrada del ají”

El economista de apellido compuesto, como él mismo se hace llamar ocasionalmente, sostiene que las causas del desempleo en Chile son estructurales y coyunturales. En el primer grupo, apunta a las leyes laborales de la administración Boric. En el segundo, al “paquidermo de la Casa Blanca” y al fenómeno de El Niño. “La ola de transformación que supone la IA llegará a Chile sin duda, pero no todavía”, afirma.

Klaus Schmidt-Hebbel, economista

A pocos días de lanzar la cuarta versión de Exponencial, el ciclo de conferencias de la Universidad del Desarrollo en el que funge como presidente, el economista Klaus Schmidt-Hebbel hace una pausa para conversar con El Dínamo sobre el duro momento económico actual y el moderado optimismo con el que, afirma convencido, hay que mirar hacia 2027.

Tras explorar asuntos como las Teorías del Todo, la felicidad y el desarrollo humano, este año Exponencial abordará, cómo no, la inteligencia artificial y el futuro de la humanidad. Entre los expositores hay investigadores médicos, especialistas de Silicon Valley y expertos en educación, quienes expondrán sus hallazgos con un solo pie forzado: deben usar un lenguaje transparente y accesible para el público general. La conferencia de Exponencial es este jueves 15 de octubre, de 8:30 a 17:00 horas, en el auditorio del campus de la UDD. Las inscripciones están abiertas en http://exponencial.udd.cl.

-Recurriendo al mismo pie forzado y al mismo tema. ¿Tiene alguna incidencia la IA en el actual momento económico que vive el país? Se dice que sus efectos van a llegar muy rápido, lo que podría complicar aún más las cosas en el terreno local.

-Yo difiero. Lo que explica la actual coyuntura es el alto desempleo y el magrísimo crecimiento de este año, que probablemente termine muy cercano a cero, apenas positivo o ligeramente negativo. Hay que distinguir entre la estrategia del gobierno, de pelear reformas en el Congreso cuyos réditos en inversión y empleo se verán a dos, tres o cinco años, y su táctica para enfrentar la coyuntura, reflejada en las medidas extraordinarias y en el proyecto de Ley de Presupuesto para apuntalar la demanda y el empleo de corto plazo. Si no atravesáramos por una coyuntura tan difícil, esas medidas tácticas no serían necesarias, pero se toman por razones políticas, económicas y sociales.

Respecto a la inteligencia artificial, la destrucción de empleo por esta vía todavía no se ve ni aquí ni en la quebrada del ají. No se aprecia aún en Estados Unidos, Europa, China o Japón. Es evidente que a futuro habrá un desplazamiento de puestos de trabajo por agentes y robots de inteligencia artificial, pero también se crearán nuevos empleos. Hoy ya existe una escasez brutal de especialistas para entrenar modelos o utilizarlos, en gran medida porque las universidades no han alcanzado a formarlos frente a la velocidad de la revolución. Esa ola de transformación y reciclaje llegará a Chile sin duda, pero no ha llegado todavía. El desempleo actual tiene otras causas: estructurales y coyunturales.

-¿Cuáles son esas causas estructurales?

-La primera es que la economía crece muy poco. Su crecimiento tendencial se sitúa en torno al 2% según el Banco Central, aunque yo soy aún más escéptico: mirando los datos desestacionalizados del Imacec (que dan la velocidad de crucero de la economía), creo que nuestro potencial antes de estas reformas está más cerca del 1%. Como el país no ha crecido, ha habido muy baja inversión privada, modesta inversión pública y el consumo no despega porque los ingresos de las familias están estancados. Hay muy poca demanda por trabajo.

El segundo factor es que hemos encarecido brutalmente el costo de la mano de obra, sobre todo de baja calificación: aquellos trabajadores que orbitan en torno al salario mínimo. Quienes ganaban $350.000 pasaron a más de $500.000, y eso empuja a los que ganan $600.000.

A ojo de buen cubero, ese costo para los empleadores se disparó entre un 20% y un 30% debido a cuatro leyes empujadas por la administración Boric: el aumento real del 15% del salario mínimo en un solo año, la reforma de pensiones, la ley de 40 horas y la Ley Karin, que es un factor del que pocos colegas hablan.

-¿Qué efecto le atribuye a la Ley Karin en el mercado laboral?

-Para las pequeñas empresas la experiencia ha sido pésima. Cualquier persona que no tenga ganas de trabajar y busque una compensación millonaria en tribunales puede alegar que el jefe la miró feo, gatillando un proceso judicial, peritajes psicológicos y un costo enorme para que la empresa demuestre que en realidad estaba mirando la piedra de al lado.

No desconozco que existan situaciones reales de acoso, pero el diseño quedó tan desbalanceado que las direcciones del trabajo tienen decenas de miles de denuncias pendientes porque no dan abasto. Esto inhibe masivamente la contratación formal y empuja a recortar planillas. El resultado está a la vista: un desempleo en 9,6% y en alza, personas expulsadas a la informalidad para parar la olla o derechamente fuera de la fuerza laboral.

-¿Conoce algún estudio que cuantifique el impacto de la Ley Karin sobre la empleabilidad?

-Que yo sepa todavía no, pero apuesto el meñique de la mano izquierda a que de aquí a marzo algún economista laboral saldrá con una estimación. El desincentivo es patente.

-Al inicio de este gobierno existía un clima de expectativas más favorable que el actual. ¿Por qué se diluyó ese escenario? ¿Cuánto pesa el frente externo, como el conflicto en Medio Oriente?

-Incidieron varios elementos. Primero, una ilusión: el optimismo exagerado e injustificado de creer que por la sola llegada de una administración más afín a la inversión y la empresa privada, la economía despegaría por arte de magia. 

Lo segundo fueron tres shocks no anticipables, pura mala suerte. Y cuando tu crecimiento de tendencia es de apenas 1% o 2%, cualquier combo en la cara te tumba y te lleva a una recesión técnica. El primer golpe fue que el paquidermo que habita la Casa Blanca le declaró la guerra a Irán creyendo, tal como Putin cuando invadió Ucrania en febrero de 2022, que ganaría en una semana. Los preanuncios de victorias fulminantes rara vez se cumplen cuando los pueblos deciden resistir. Los iraníes cerraron el estrecho de Ormuz, el petróleo se duplicó a valores de entre US$ 90 y US$ 115 por barril, y el diésel se triplicó. Para Chile, que importa prácticamente el 100% de sus hidrocarburos líquidos, el impacto fue brutal.

El segundo golpe fue el fenómeno de El Niño. Pese a las alertas tempranas de la NOAA, nadie previó temporales de 200 milímetros en poco más de 24 horas. Dejó daños por US$ 500 millones en infraestructura, caminos, viviendas y viñas de uva de mesa desde Arica hasta la zona centro-sur, además de frenar faenas mineras e industriales como la pesca de jurel en el Biobío.

Y el tercer golpe fue la paralización minera en agosto, con caídas de producción que retrocedieron a niveles de 1996. Esto responde a una menor ley del mineral, pero sobre todo a que las mineras frenaron inversiones en años previos debido a la incertidumbre tributaria, la discusión del royalty y la permisología. En contraste, Codelco ejecutó US$ 25.000 millones, pero muy mal invertidos.

-Frente a este cuadro, ¿cómo vislumbra los próximos años?

-Mucho mejor. Las proyecciones del Banco Central apuntan a un crecimiento de 2,5% el próximo año y a una inversión que podría expandirse al 8% anual, tanto por efecto rebote como por los incentivos derivados de las reformas estructurales. No tengo ninguna bola de cristal superior a la del Banco Central; sus modelos son los más rigurosos e independientes que existen en Chile para analizar la coyuntura a dos años plazo. 

-¿Significa entonces que habrá que apretar los dientes y esperar?

-Habrá que apretar los dientes, pero las personas desempleadas o las que subsisten en la informalidad no pueden esperar sentadas. Por eso las medidas de emergencia anunciadas y los componentes del Presupuesto (planes de empleo de emergencia, aceleración de obras públicas y reactivación de la vivienda y la construcción) van en la dirección correcta.

-Eso se asemeja a lo que planteaba Óscar Landerretche sobre aplicar un impulso keynesiano de corto plazo.

-A estas alturas existe un consenso que abarca al 90% de los macroeconomistas: somos neokeynesianos en el corto plazo y neoclásicos en el largo plazo. En el corto plazo, la política fiscal y la política monetaria tienen un poder reactivador hiperdocumentado a nivel empírico. Pero esos efectos son transitorios. En el mediano y largo plazo, el crecimiento depende de factores estructurales: incentivos a la inversión, permisología ágil, calidad educativa para crear capital humano y la preservación de nuestro capital natural. En esto hago un punto: a diferencia de muchos colegas, yo no solo soy prodesarrollo y procrecimiento, soy un economista profundamente verde y ecologista; si la humanidad no toma medidas drásticas ahora, no llegamos al siglo XXII.

-Hablando de futuro y transformaciones, la Universidad del Desarrollo está convocando a una nueva versión de la conferencia Exponencial.

-Efectivamente. Hace tres años la universidad decidió hacerle un regalo al país a través de este encuentro. Comenzamos en 2023 con “Teorías del Todo”, seguimos con conferencias sobre felicidad y desarrollo humano, y esta cuarta versión la dedicamos a la “Inteligencia Artificial y el Futuro de la Humanidad”. Traemos investigadores mundiales, médicos de Harvard que operan con IA, especialistas de Silicon Valley, expertos en ciberseguridad y educación; todos exponen sus hallazgos en un lenguaje transparente y accesible para el público general.

-Hace poco usted escribió una columna sobre modernización del Estado. La inteligencia artificial representa una oportunidad para enfrentar este tema que lleva años pendiente. ¿Cómo lo ve usted?

-Esa es exactamente la pregunta que yo le hice a un gran expositor que invitamos a esta edición de Exponencial. Es el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien vendrá a presentar la reforma que está empujando y que se va a hacer a través de inteligencia artificial incorporada al Estado.

-¿Mantiene que Jorge Quiroz es un hombre brillante?

-Lo mantengo plenamente. Jorge Quiroz es de las mentes más brillantes de nuestra disciplina, claramente más brillante que yo. Con él fuimos coautores de dos libros: uno sobre el hidrógeno verde en Magallanes y otro sobre el rol del gas natural en la transición energética, como combustible de paso hacia una matriz eólica y solar.

-A propósito de ministros de Hacienda, ¿se reconcilió finalmente con Mario Marcel? 

-¡Es que nunca nos hemos peleado! Nos tenemos un aprecio genuino desde que trabajamos juntos en la Comisión Corbo en 2010 y 2011 para reformar la regla fiscal. En ese grupo (donde estaban Rodrigo Vergara, Joaquín Vial y el recordado Pancho Rosende) con quien más coincidí en fijar una regla de deuda pública máxima del 45% del PIB fue precisamente con Mario.

Que yo haya sido un duro crítico técnico de varios proyectos iniciales de ese gobierno es ortogonal al cariño que nos tenemos. De hecho, apoyé públicamente su reforma de pensiones y coincidimos hace apenas unos días en el Congreso debatiendo sobre las reformas de Hacienda. Y sobre el apodo del “economista de apellido compuesto” que me lanzó alguna vez, todavía me hace mucha gracia; a veces firmo así mis cartas.

Jueves 15 de octubre
IV Conferencia UDD Exponencial - Inteligencia Artificial y el Futuro de la Humanidad

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En su cuarta edición, EXPONENCIAL presenta una mirada integral sobre cómo la evolución y el potencial de la Inteligencia Artificial (IA) impactarán a la humanidad. Desde distintas perspectivas científicas y experiencias del mundo real, se abordará cómo el desarrollo y los usos de la IA afectarán la economía, el empleo, la salud, la educación, la ciberseguridad, las personas y las empresas, tanto en el ámbito global como en Chile.rnrnLa conferencia de Exponencial es este jueves 15 de octubre, de 8:30 a 17:00 horas, en el auditorio del campus de la UDD.

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