Los bancos en Chile comenzaron a anticipar el fin de la tradicional tarjeta de coordenadas, mecanismo de seguridad utilizado durante años para autorizar transferencias y diversas operaciones bancarias.
Aunque la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) fijó como fecha límite el 1 de agosto de 2026 para su eliminación definitiva, algunas entidades ya iniciaron el proceso antes de ese plazo.
Uno de los primeros en concretar el anuncio fue Banco Santander, que informó a sus clientes a través de correo electrónico que la tarjeta de coordenadas dejará de estar disponible a partir del 9 de marzo.
La decisión, explicaron desde la entidad, responde a la necesidad de reforzar los estándares de seguridad frente al avance de las amenazas digitales.
La medida se enmarca en un proceso de modernización tecnológica del sistema financiero, impulsado por el aumento de los ciberataques registrados en los últimos años.
Según han detallado las instituciones, la tarjeta será reemplazada por mecanismos más robustos, como autenticación biométrica, huella dactilar o reconocimiento facial, y aplicaciones móviles con sistemas de verificación integrados.
Otros bancos también han avanzado en esta transición. BancoEstado comenzó una implementación gradual durante 2025, iniciando con clientes que mantenían la tarjeta activa pero no la utilizaban, y extendiendo posteriormente el proceso a segmentos con mayor frecuencia de uso.
En tanto, Banco de Chile señaló que el sistema continuará operativo hasta que finalice el proceso progresivo de deshabilitación definido internamente por la institución.
Desde la CMF han respaldado estos cambios, subrayando la importancia de actualizar los protocolos de seguridad ante la evolución constante de los riesgos tecnológicos. Además, los bancos han informado que enviarán notificaciones personalizadas a sus clientes para facilitar la migración hacia los nuevos sistemas, asegurando la continuidad de operaciones cotidianas como transferencias electrónicas y pagos en línea.
Con ello, la clásica tarjeta de coordenadas comienza a quedar atrás, marcando el cierre de una etapa en la seguridad bancaria y el avance hacia herramientas digitales más sofisticadas.