Cada hectárea de suelo que se incorpore a la producción lechera en Chile, podría aportar cerca de 15.000 litros adicionales de leche por año, de acuerdo con el diagnóstico sectorial elaborado por el Centro de Información Láctea (CIL) en conjunto con la Universidad Católica.
El informe identifica la disponibilidad de suelo con aptitud productiva en el sur del país como una de las principales palancas para sostener un cambio de ciclo del sector, marcado por la oportunidad de reducir la brecha entre oferta y demanda.
“Si se incorporasen 100 mil nuevas hectáreas a la producción, a una productividad de 15 mil litros/ha, se agregaría 1,5 millones de litros adicionales, equivalente a un crecimiento del 60% respecto de la producción nacional actual”, señala el reporte.
El énfasis en la expansión de superficie productiva, con el ingreso de nuevos actores al sector primario y crecimiento de los actualmente existentes, adquiere relevancia en un escenario donde la demanda interna ha mostrado un crecimiento sostenido, mientras la producción permanece con un crecimiento moderado.
Entre 2004 y 2021, el consumo de lácteos en Chile, aumentó a una tasa promedio cercana al 4,2% anual, mientras que la producción avanzó a un ritmo considerablemente menor. En el período 2014–2024, la recepción de leche en plantas procesadoras, corregida por sólidos, creció un 10% acumulado (1% anual), configurando un desajuste estructural entre oferta y demanda que terminó por revertir la balanza comercial del país.
Como resultado, Chile pasó a depender crecientemente de las importaciones para abastecer su mercado interno, reflejando una etapa distinta para la cadena láctea local.
Desde el Consorcio Lechero, su presidente Sergio Niklitschek, enfatiza que este escenario obliga a diseñar una estrategia sectorial de mediano y largo plazo, debido a que si bien los productores que han permanecido en el negocio y la cadena en general ha impulsado “mejoras en eficiencia y un profundo cambio tecnológico”, que han permitido sostener e incluso aumentar la producción, será necesario ampliar la base productiva incentivando la incorporación de nuevas superficies de suelo a la actividad.
“Desde los años 90, impulsado por el desarrollo económico del país y el aumento del ingreso per cápita de las personas, tuvimos un crecimiento del consumo de lácteos cercano al 2,5% anual, sumado al aumento adicional a la demanda por la fuerte inmigración de la última década. Esto ha sido sostenido por años y la producción no ha logrado avanzar al mismo ritmo, por lo que aumentar la superficie productiva aparece como una condición necesaria para cerrar esa brecha y sostener el abastecimiento interno en el mediano y largo plazo”.
El Centro de Información Láctea (CIL) es un grupo de trabajo que se desarrolla en el marco de la Comisión Nacional de la Leche y está compuesto por la ODEPA, la Federación Nacional de Productores de Leche (Fedeleche), la Asociación de Exportadores de Productos Lácteos de Chile (Exporlac) y el Consorcio Lechero.