Fantasilandia está viviendo sus últimas vacaciones de invierno en el Parque O’Higgins, y en este marco, la nostalgia se ha apoderado de los trabajadores y los miles de visitantes que acuden año a año al primer parque de diversiones de Chile, el cual se ha transformado en un ícono no solo para los santiaguinos, sino que para los chilenos en general.
“Aquí se viven experiencias que en otros lugares no se pueden vivir”, resume a EL DÍNAMO, Cristián Ivovich, gerente comercial del recinto, quien asegura que “estamos presentes en los corazones de millones de chilenos”, lo que se refleja en el aumento de 10% de público que han recibido desde el anuncio de su traslado, quienes han acudido para “despedirse”.
El origen de Fantasilandia y cómo se puso en marcha un proyecto sin precedentes en Chile
El inicio del parque que ahora cuenta con 40 atracciones se resume en unos autos chocadores y en el encuentro de los sueños de un sacerdote y un ingeniero. El agrónomo Gerardo Arteaga Oehninger con su empresa de movimiento de tierra, recibió un llamado del sacerdote belga Josse Van Der Rest para colaborar con el Hogar de Cristo, que estaba en serios problemas económicos.
El religioso que dirigía la institución le dijo que no tenía dinero para pagarle por el arriendo de su maquinaría, pero que podía entregar como parte de pago unos autos chocadores en mal estado. Arteaga aceptó, los reparó y los instaló en el Estero Marga Marga, en Viña del Mar, donde tuvo un gran éxito. Tras ello, trasladaron los autitos a Santiago, lugar en el que también contaron con una gran afluencia de público.
“Mucha gente quiso subirse a los autos, y por lo mismo se quedó con la sensación de que existía una oportunidad en la lógica de entregar entretención con cosas que antes no existían en el país”, relata Ivovich.
Sin embargo, fue un viaje de negocios de Arteaga a Brasil, donde quedó fascinado con un parque de diversiones en Sao Paulo, lo que terminó por convencerlo de replicar este modelo en Chile.
A partir de esa idea, Arteaga se contacta con Patricio Mekis, alcalde de Santiago de ese entonces, para encontrar un espacio para materializar el proyecto: dio con el Parque O’Higgins, que en esa época “era como un lugar medio abandonado”. Con el apoyo del municipio, Gerardo, junto a Enrique Rodríguez Calvo y los hermanos Juan Pablo y Alfonso Barroilhet Correa, obtuvieron un crédito Corfo, compraron juegos en Europa y en solo 115 días construyeron Fantasilandia.

Abrieron con ocho atracciones, entre ellas, el Pulpo, Century 2000, Mansión Siniestra, Carrusel, Ford T, Amor Express, Alfombra Mágica y los icónicos autos chocadores. Estos últimos aún funcionan, aunque con actualizaciones, y son parte de los 40 juegos en las 6,7 hectáreas del parque de diversiones más grande del país.
Fantasilandia, el parque que se ha transformado en un ícono
“Nos terminamos convirtiendo como en un ícono de la ciudad, porque aquí se viven experiencias que en otros lugares no se pueden vivir”, enfatiza Ivovich, quien es gerente comercial de Fantasilandia desde 2019. En esa línea, destaca que se ha entregado entretención a muchas personas, por lo que “siento que estamos presentes en los corazones de millones de chilenos”.
“Se dan dinámicas que socialmente son únicas. La adrenalina que sientes cuando vas bajando en una montaña rusa, no la vas a sentir en ningún otro lado. Y eso es tan relevante por un lado, y por otro, nos hemos preocupado de ser tan distintos a otros parques de atracciones que pueden existir en el país, que al final, si tú te quieres tirar por un Raptor, tienes que ir a Fantasilandia, y esa experiencia termina siendo súper única y relevante”, añade.

Cada año, el recinto recibe cerca de un millón de visitantes, cuyo flujo es estacional, puesto que durante las vacaciones de invierno y verano abren todos los días, mientras que en temporada baja solo lo hacen los fines de semana.
Pero, para llegar a estas cifras fueron años de evolución. En sus inicios, buscaron complementar las ochos atracciones y se llevó adelante una “tradición”, que consistía en incorporar una atracción por cada año. “Fuimos creciendo como empresa y en los servicios que entregamos, en virtud de esta suma de atracciones todos los años, hacía que más gente viniera”, expone. “Hoy en día, Fantasilandia es un panorama de día completo, donde tú llegas lo más temprano que puedas, comes, descansas, almuerzas, y estás ahí todo el día”, destaca Ivovich.

La nostalgia de dejar el Parque O’Higgins
Ad portas de dejar el Parque O’Higgins, el administrativo asegura que ” lo que notamos es que ha venido un poquito más de gente. Un 10% más”. En este sentido, señala que “lo que estamos haciendo cuando anunciamos que estas son las últimas vacaciones de invierno aquí, es para permitirle a la gente que se pueda venir a despedir de este parque, que dicho sea de paso, es súper atractivo en términos mundiales”.
Respecto al fin de esta era, Ivovich manifiesta que “nos genera orgullo y nostalgia. Más allá de que sea un negocio, efectivamente le ayuda a la gente y eso es súper reconfortante. Lo que se ha convertido Fantasilandia en estos casi 50 años en el Parque O’Higgins es súper significativo. Probablemente hace 5 años nadie se imaginaba que Santiago iba a existir sin Fantasilandia en el lugar donde existe”.
“Es como dejar una cuestión que es única y que no va a existir más”, agrega.
Así avanza el proyecto en San Bernardo
A menos de dos años de que finalice la concesión de 50 años que la Municipalidad de Santiago le dio a Gerardo Arteaga para utilizar el Parque O’Higgins, continúa la construcción del nuevo recinto en la comuna de San Bernardo, cuyo terreno tiene una dimensión de más de 20 hectáreas.
“El terreno donde vamos a estar es mucho más grande y tiene espacio para más servicios. Por poner un ejemplo, nosotros hoy no tenemos estacionamiento. El estacionamiento que usan quienes nos visitan es subarrendado y lo tiene el Club Hípico”, explica el gerente.
“Aquí vamos a tener estacionamiento y vamos a tener dos parques. Un parque acuático y un parque de atracciones, como Fantasilandia”, complementa.
Esta apuesta contempla una inversión que supera los 110 millones de dólares y contará con 65 atracciones. Se espera que la apertura se haga en dos etapas: las atracciones de agua, en primer lugar, para luego habilitar todos los juegos mecánicos. Su capacidad sería para cerca de 12.000 visitantes y su plan de mitigación vial contempla buses de acercamiento que conectarán el parque con estaciones de Metrotren Nos.
“Yo espero que Fantasilandia siga entregando el mismo tipo de experiencias que hemos venido entregando hasta ahora. Ojalá siga tan presente en el corazón de los chilenos más jóvenes también. Yo no me lo imagino de otra manera”, afirma Ivovich sobre la nueva etapa que el parque de diversiones está pronto a comenzar.
