El expresidente Gabriel Boric hizo varias autocríticas sobre las decisiones que tomó durante su administración, y junto con ello, realizó un llamado a la actual oposición frente al Gobierno de José Antonio Kast.
El exmandatario asistió a la presentación de La Resaca, nuevo libro del sociólogo Eugenio Tironi, donde estuvo acompañado de varios de sus exministros.
Durante su intervención en la actividad que se desarrolló en el Centro Cultural Ceina, Boric reconoció errores en su primer gabinete, la Convención Constitucional y también defendió su gestión.
Bajo este contexto, comenzó abordando el rol que debería tener la oposición frente al actual Gobierno. “Las oposiciones no tienen que ser condescendientes, no tienen que buscar acuerdos porque sí“, afirmó.
No obstante, hizo una distinción entre mantener una postura firme y desarrollar una estrategia basada en el bloqueo político.
“Esa lógica política de corto plazo tiene que parar. Lo que no significa dejar de ser una oposición dura, firme. Yo creo que hay todos los méritos para serlo. Pero con coherencia, con responsabilidad institucional”, expresó el expresidente.
La autocríticas de Boric por su primer gabinete y su rol en Convención Constitucional
Por otro lado, el frenteamplista reconoció que hubiera conformado de forma diferente su primer gabinete.
“Con la perspectiva de la experiencia, si tuviera que diseñar de nuevo el primer gabinete, lo haría de una manera más equilibrada“, expuso, aludiendo a que debía incorporar mayor experiencia en la administración del Estado y perspectivas diferentes.
“La responsabilidad es mía”, aseveró sobre este punto.
En materia de seguridad, Boric manifestó que “no fuimos creíbles. Y ese es un tema que el progresismo y la izquierda tienen que tomar como bandera; la seguridad es un derecho principal para el ejercicio de los otros derechos y, además, la utilización de la fuerza por parte del Estado no solamente es legítima, sino que es necesaria”.
También se refirió al primer proceso constituyente, donde reconoció que su gobierno debió adoptar una posición más definida frente al rumbo que estaba tomando la Convención Constitucional.
“Desde ningún punto de vista lo tildaría como un fracaso. Muchas veces se confunde el rechazo de las propuestas constitucionales con un fracaso del proceso”, comentó.
A lo que agregó: “Debimos haber tenido una posición propia como Gobierno frente a la deriva de la Convención Constitucional“.
De acuerdo a su explicación, a pesar de que el Ejecutivo debía mantener distancia por la autonomía del órgano, sí podía plantear una posición: “Creo que en eso, en la posición propia, debimos haber sido mucho más firmes“, sentenció.