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Los laboratorios que despiertan interés en multimillonarios y su carrera por alcanzar la juventud eterna

Que los 90 años sean los nuevos 50, vivir hasta los 120 o aumentar en 10 años la esperanza de vida de los humanos, son algunas de las apuestas de multimillonarios como Jeff Bezos, Peter Thiel y Sam Altman.

Una terapia genética de rejuvenecimiento celular fue suministrada a seres humanos por primera vez en Estados Unidos. Su nombre es ER-100 y el laboratorio que lo creó, Life Biosciences, asegura que este fármaco logró restaurar la visión de monos.

En humanos, no obstante, ER-100 pretende regenerar las células dañadas de personas con glaucoma y neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica y por ende, devolverles la visión. La particularidad de este suceso radica en que se trata de la primera vez que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprueba ensayos clínicos en humanos para este tipo de tratamientos.

“Nuestra investigación sugiere que el envejecimiento se debe en gran parte a la pérdida de información epigenética, no a un daño irreversible. Este estudio clínico representa la primera oportunidad para comprobar si la restauración de esa información puede aliviar las enfermedades humanas”, explicó David Sinclair, cofundador de Life Biosciences y especialista en el estudio de la longevidad.

Bajo el lema “el envejecimiento puede redefinirse”, Life Biosciences pretende demostrar que las células pueden rejuvenecerse mediante un proceso llamado restauración epigenética. Aunque aún se encuentra en una etapa inicial, de tener éxito su tratamiento de reprogramación celular podría ayudar a revertir enfermedades relacionadas con la degeneración celular y el envejecimiento como el alzheimer y el parkinson.

Thiel financia investigaciones para que “los 90 años sean los nuevos 50”

Como Life Biosciences, varios laboratorios están intentando descifrar la fórmula de la juventud eterna, especialmente en la última década luego de que multimillonarios hayan decidido invertir grandes cantidades de dinero en esta búsqueda. Métodos como los que está desarrollando Life Biosciences, relacionados al rejuvenecimiento y “reprogramación” de las células, son los que más capturan interés y dinero en los inversionistas de Silicon Valley, según recoge Wall Street Journal.

Uno de los más emblemáticos es Peter Thiel, el magnate germano-estadounidense cofundador de Palantir y Paypal, que ya ha dicho públicamente que planea vivir hasta los 120 años. Su incursión en este ámbito va desde rutinas diarias —toma la hormona del crecimiento humana (HGH) para ralentizar el envejecimiento— hasta la inversión en casi una docena de empresas relacionadas al negocio de la longevidad.

Entre las iniciativas en las que ha invertido —y que en total recaudan más de 700 millones de dólares, según WSJ se encuentran Ambrosia y Fundación Matusalén. La primera está investigando la posibilidad de usar sangre joven para ralentizar el envejecimiento y la segunda, según resume New York Post, busca “que los 90 años sean los nuevos 50 para 2030”. Entre los estudios de esta última fundación se encuentra un dispositivo para eliminar las toxinas que contribuyen al desarrollo del alzheimer. Su principal desafío a desarrollar es el rejuvenecimiento de la médula ósea. “Si se pudiera, se puede rejuvenecer cualquier cosa”, plantea el CEO David Gobel.

Altos Lab, la reservada apuesta de Jeff Bezos y Yuri Milner

Entre la gama de empresas que intentan alargar la vida, la más destacada es Altos Lab, asegura The Financial Times. El laboratorio al que el dueño de Amazon, Jeff Bezos —el tercer hombre más rico del mundo, además— y el fundador de DST Global Yuri Milner, dieron el impulso inicial al inyectar en él más de 3 mil millones de dólares en 2022.

Su presidente, Hans Bishop, ha dicho que la extensión de la longevidad será solo “una consecuencia accidental” de su búsqueda por un “envejecimiento saludable”, hasta ahora han logrado ambos objetivos en experimentos con ratones, cuyas células han sido reprogramadas.

La empresa está a la caza de los especialistas más destacados en la biología del envejecimiento. Entre ese equipo, que incluye ganadores del Premio Nobel, incluso hay una chilena, la bioquímica Soledad Matus, apunta El Mostrador.

Altos Lab se caracteriza por mantener en mayor secreto sus investigaciones. De hecho, cuando recibió la inversión inicial de 2022 que la ayudó a dar el salto no estaba claro quiénes eran los financistas. Uno de los investigadores de Altos Lab, el científico español Juan Carlos Izpisúa, aseguró a ABC que “en 20 años, podremos prevenir el envejecimiento”.

El fundador de OpenAI busca añadir 10 años a la esperanza de vida con Retro Biosciences

Otro de los millonarios interesados en prolongar la vida es el fundador de OpenAI Sam Altman, uno de los más notorios financistas de Retro Biosciences. Altman ha declarado en otras oportunidades que sus dos principales objetivos son ampliar la esperanza de vida y obtener un mecanismo que genere energía ilimitada.

La empresa propone, mediante fármacos aún a desarrollar, aumentar la esperanza de vida humana —cuyo promedio mundial está en torno a los 75 años— diez años. Para llegar a ese fin pretende implementar terapias de reemplazo celular y otros métodos de edición epigenéticos para estimular la regeneración de células sanas y jóvenes en los tejidos que no gozan de esas condiciones.

Su primer ensayo clínico consiste en una píldora denominada RTR242 que pretende restaurar un componente de la autofagia, el sistema de eliminación y reciclaje de desechos celulares. Con ello, podría impedir los factores que someten a las neuronas a un estrés crónico, que deriva en su disfunción y en el desarrollo del alzheimer.

Un cable a tierra

Superar los 100 años de vida, tal como plantearon como un objetivo razonable en una conversación casual, los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, el año pasado, podría ser no tan simple como sugieren estas nuevas empresas.

Además de los dilemas éticos —como invertir en vivir más cuando hay países cuya expectativa de vida se encuentra muy por debajo del promedio mundial por no acceder a condiciones básicas—, este tipo de investigaciones también enfrenta problemas prácticos. El Dr. Joshua Chodosh, académico de la Universidad de Nueva York, dijo a NY Post que la FDA suele aprobar medicamentos centrados en una sola enfermedad y un solo órgano, cuando “la esperanza de vida saludable no se trata de un solo órgano”, sino que se relaciona también con condiciones ambientales, alimentación, actividad física y otros hábitos saludables.

Por otro lado, según transmitió el experto en longevidad David Barzilai a The New York Times, “trasladar a los seres humanos lo que funciona con ratones requiere pruebas largas y rigurosas, y lo que funciona con ratones suele ser decepcionante en las personas”.

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