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Educación

Cristián Bellei por Admisión Justa: “Se abre la puerta para que establecimientos discriminen”

El investigador del CIAE expuso en la Comisión de Educación del Senado sobre el Sistema de Admisión Escolar y el polémico proyecto del gobierno.

Cristián Bellei por Admisión Justa: “Se abre la puerta para que establecimientos discriminen”
Por 16 de Mayo de 2019

El Sistema de Admisión Escolar –SAE- es un intento por regular las dinámicas más agresivas del mercado y busca resolver prácticas de discriminación de familias y estudiantes muy asentadas que imperan en Chile. Así lo planteó el investigador del CIAE y académico de la Facultad de Ciencias Sociales, Cristián Bellei, en su presentación de este 15 de mayo ante la Comisión de Educación del Senado.

Bellei indicó que el SAE necesita ser perfeccionado, pero que la primera prioridad debe ser la de garantizar información y educación a las familias, de manera que tengan las mismas oportunidades de postular. “El sistema es muy complejo y requiere de actores muy informados. Solo se puede evaluar bien si la oferta y demanda están muy bien informadas. La racionalidad de las postulaciones es muy importante. En ese sentido, la corrección número uno es garantizar información y educación”, precisó el experto.

El académico y doctor en Educación de Harvard fue el único invitado a la sesión de la Comisión del Senado en la que se discutió el proyecto de Admisión Justa. Inició su presentación dando un contexto del sistema educacional chileno, el que definió, en términos comparados, como un  modelo regido todavía por las dinámicas de mercado, pese a las reformas en curso. “Aún hay financiamiento vía voucher e igualdad de oportunidades para las escuelas privadas y públicas de acceder a éste, sigue habiendo financiamiento estatal a proyectos confesionales, libre elección de los padres y competencia entre escuelas por incentivos monetarios y de desempeño”, precisó.

En ese marco, explicó que en otros países donde operan sistema de elección de escuelas como el SAE, éste sería considerado como una introducción de dinámicas de mercado, porque promovería la libre elección de los padres y pondría a competir a escuelas. En algunos de esos países se inhibe la elección de los padres, por ejemplo, al permitir sólo la elección de escuelas cercanas al domicilio.

Sin embargo, en el caso chileno y como parte de una reforma mayor, el SAE es un intento por regular las dinámicas más agresivas del mercado educacional y, más bien, responde a la necesidad de resolver prácticas asentadas de discriminación de familias y estudiantes que imperaban en Chile. En ese sentido, aclaró que el sistema no busca resolver directamente la segregación escolar y que si bien podría tener un efecto sobre esta, sería menor. “Chile ha tenido prácticas aberrantes de discriminación en los derechos de niños y niñas, como expulsar a estudiantes por estar embarazadas, por su orientación sexual, por no estar bautizados, por tener dificultades de aprendizaje o porque sus padres no estaban casados”, recordó el experto.

¿Por qué llegamos al SAE? Porque en dos décadas de denuncias y de intentos regulatorios, los proveedores continuaron aplicando prácticas de discriminación contra los niños y sus familias”, precisó.

Sin embargo, afirmó que el sistema chileno requiere de correcciones, pero que estas deben ser analizadas con rigor, evidencia seria y un ánimo de mejoramiento, no de debilitamiento del SAE. Sobre el punto, entregó evidencia preliminar de un estudio en curso que un equipo del CIAE y el Depto. de Sociología está realizando en  regiones donde se implementó el SAE, y en el que se ha entrevistado a familias, directivos, sostenedores y profesionales del SAE..

“La evidencia indica que las dinámicas de elección y selección de escuelas son prácticas e ideas muy asentadas, que se fueron refinando en décadas de interacción y no van a cambiar de la noche a la mañana, porque haya un SAE. Todas las personas sienten la diferencia entre las antiguas prácticas y las actuales y es esperable que se produzca un choque”, explicó.

Agregó que hay una enorme desinformación entre familias y actores y que el sistema es complejo de entender. “Las personas tienen confusiones, todavía creen que el domicilio tiene que ver con la asignación de las prioridades, no entienden la relevancia de la cantidad de postulaciones y su relación con los cupos y demanda. Lo más relevante, para ellos, al final es la modernización tecnológica que implica el SAE y eso es, para muchos, un problema central. Nosotros documentamos una serie de errores en cómo las familias postulan. La gente declara que se enteró por casualidad, por una vecina, por un familiar”, explicó.

En ese sentido, dijo que si uno quiere fortalecer el sistema lo primero que debe hacerse es una “campaña de información y educación con más agresividad”, puesto que “la desinformación mina el derecho a la igualdad de oportunidades de los niños y sus familias, porque las familias que son desinformadas, van a tener una postulación equivocada y estaremos lesionando el derecho  de sus hijos a postular y participar del sistema en igualdad de condiciones”.

Sobre el proyecto de Admisión Justa, explicó que, al permitir que los colegios seleccionen al 30% de su matrícula y de operar entrevistas y pedir más información a los padres en todo el proceso, “se abre la puerta para que establecimientos discriminen respecto de postulantes que antes estaban en igualdad de condiciones”. Además, dijo que el proyecto promueve comunidades educativas homogéneas y facilita la competencia por desempeño entre las escuelas.

Añadió que, pese a que el proyecto usa el lenguaje de la libertad de elección de los padres, “en la práctica la disminuye: donde antes podía elegir, quedo sometido a la voluntad del propietario y lo que hace es entregar libertad de gestión a las escuelas”.

El proyecto tampoco tiene que ver con la libertad de enseñanza. “La libertad de enseñanza nunca se ha puesto en duda, está garantizada en Chile como en pocos países del mundo, con el voucher y hay autonomía para que escuelas puedan presentar sus proyectos”, precisó. “No es correcto definir la libertad de enseñanza como la libertad de discriminar estudiantes y familias”, sentenció.

Igualmente, se mostró contrario a la norma que permite a las escuelas concentrar hasta un 100% de alumnos de bajo nivel socioeconómico. “En Chile se ha usado el incentivo monetario para que los propietarios de escuelas privadas se interesen en educar a los más pobres; agregar a eso esta norma en el SAE sería derechamente promover la segregación social con fondos públicos”, concluyó.

Consultado sobre el sistema de selección por mérito, el especialista dijo que muchas familias consideran mérito ir a 10 entrevistas, demostrar sus credenciales de bien educados y dormir afuera de las escuelas para conseguir un cupo. “El mérito de ser seleccionado que el sistema anterior promovió es perverso y no contribuye a una mejor educación”.

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