Secciones
Entretención

Felipe Braun recordó su quiebre con Mane Swett: “Mi relación terminó mucho antes del escándalo”

El actor aseguró que su vínculo con la actriz había terminado un año antes de que aparecieran los rumores de infidelidad.

Felipe Braun Mane Swett

Felipe Braun habló por primera vez en profundidad sobre su quiebre matrimonial con la actriz María Elena “Mane” Swett, el que estuvo marcado por rumores de infidelidad del actor con su colega Begoña Basauri.

En una conversación con el programa De tú a tú con Martín Cárcamo, el ex integrante de las áreas dramáticas de TVN y Canal 13 entregó algunos detalles de su vínculo con Swett, el que comenzó durante las grabaciones de Machos.

“Viví, pololeé con ella y después nos casamos”, contó Braun, afirmando que al momento de conocerla “había mucha fama, porque esa teleserie estaba pegando muchísimo, y vivíamos en una burbuja porque ahí estábamos en Viña, y pasábamos todo el tiempo allá”.

Por el fin del matrimonio, el actor contó que “mi relación terminó mucho antes del escándalo, un año antes. Y un año después empieza a quedar la embarrada y empiezan las especulaciones, todo lo que pasó. Y entonces para mí era todo muy desconectado”.

“Como no he sido nunca un gallo que ve mucha farándula, las cosas que pasan desde el momento en que me casé y mi separación siempre fue muy desde lo que me contaban que estaba pasando que lo que a mí me pasaba”, manifestó el actor, añadiendo que “cuando tú te das cuenta que te empiezan a acosar, no tiene un límite”.

Felipe Braun afirmó además que a pesar de la separación aún mantiene contacto con Mane Swett. “Me tocó hablar harto con ella porque hubo temas delicados, entonces conversamos mucho. Y también con mi señora, porque tiempo después estaba con ella, la Sofi estuvo muy cerca. La conocía, era mi polola y ya estábamos saliendo”, expresó.

Notas relacionadas







La ciudad más linda del mundo

La ciudad más linda del mundo

Buenos Aires, con todas sus contradicciones, ha entendido algo esencial de la vida contemporánea: las ciudades compiten no solo por inversiones, turistas o talento, sino por imaginarios. Y en esa competencia, la autoestima importa. Importa cómo una comunidad se mira, cómo se nombra, cómo ocupa sus muros, sus calles y sus campañas. Importa si una reparación urbana se comunica como molestia o como parte de una ciudad que se quiere a sí misma.

Foto del Columnista Débora Calderón Kohon Débora Calderón Kohon